Nueve años viviendo con lo nuestro


Escribe Pablo Ceballos (*)

Superávit comercial, desendeudamiento externo, y acumulación de reservas es el resultado del análisis comparado entre nueve años de políticas neoliberales (1992-2001) y nueve años de gobierno kirchnerista (2003-2012). Puede afirmarse, casi con seguridad, que la misma tendencia se mantendrá este año, cuando se cumpla la primera década ganada de un proceso que ojalá sea irreversible.

Estos datos surgen de promediar los resultados de la Balanza de Pagos, que registra todas las transacciones del país con el resto del mundo. Los mismos son elocuentes, y dejan poco espacio para segundas interpretaciones.

Cuenta Corriente. Durante la Convertibilidad, el país registró un déficit anual promedio de US$ 3.769 millones en la balanza comercial y de servicios. Asimismo, la salida de dólares en concepto de "intereses" y "utilidades y dividendos de empresas extranjeras" registró una cifra negativa de US$ 5.531 millones por año. Ello indica que, año tras año, la Convertibilidad acumuló una salida neta de dólares en su Cuenta Corriente de US$ 8.783 millones por año, la cual tuvo que ser compensada con el ingreso de capitales, vía venta de empresas privatizadas y endeudamiento externo.

En cambio, durante los últimos nueve años, se registró un superávit de la Cuenta Corriente de US$ 5.243 millones, que se desagregan de la siguiente manera: US$ 14.763 de superávit comercial, US$1.400 millones de déficit de la balanza de servicios (entre las que se incluyen los viajes de argentinos al exterior) y un déficit de US$ 8.459 millones en "intereses, utilidades y dividendos", lo que demuestra el cumplimiento de nuestro país con los compromisos internacionales asumidos con las empresas argentinas de capitales extranjeros, e invita a relativizar los remanidos argumentos sobre la presunta "inseguridad jurídica" o "mal clima de negocios" de nuestro país.


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Cuenta Financiera.
Durante la Convertibilidad ingresaron, en promedio por año, US$ 10.956 millones (compra de empresas públicas y privadas por parte de capitales extranjeros, y endeudamiento externo). Este ingreso de capital permitió que el país cuente con dólares para mantener la Convertibilidad, ya que al mismo tiempo, la apertura comercial indiscriminada pulverizaba empresas, puestos de trabajo y exportaciones. Cuando los capitales extranjeros comenzaron a buscar otros destinos, o quisieron recuperar la inversión que habían realizado (toma de ganancias), el Estado Nacional no pudo mantener los mismos niveles de endeudamiento externo y la situación macroeconómica se tornó insostenible.

En un sentido opuesto, durante los nueve años de gobierno kirchnerista, el Estado Nacional tuvo que afrontar la deuda contraída en la década anterior. Por ello se registra un déficit promedio anual de US$ 1.892 millones en la "Cuenta financiera". Aún así, el superávit comercial fue suficiente para financiar el pago de la abultada deuda externa, e incluso para incrementar las Reservas Internacionales.

La lectura de estos números tiene conclusiones muy simples: durante la Convertibilidad, importábamos más productos y servicios de los que nos permitían hacerlo nuestras exportaciones, y ese déficit crónico fue financiado con venta de empresas públicas y endeudamiento externo. ¿Era posible mantener ese esquema indefinidamente? La realidad mostró que no. Por el contrario, en los últimos nueve años, mantuvimos un importante superávit comercial que permitió financiar el pago de la deuda externa contraída con anterioridad.

Los sectores liberales del país suelen machacar en contra del déficit del Estado, señalando que, al igual que una familia, no se puede gastar más de lo que le ingresa. ¿No deberían aplicar el mismo concepto para las exportaciones y las importaciones? ¿No deberían sostener que un país no puede comprar más productos al exterior que los que sus ventas le permiten? ¿Cuándo empezó a ser sano, prudente y "previsible" endeudar al Estado Nacional en dólares para pagar import aciones que no podemos financiar con nuestras exportaciones?

Para definirlo en los mismos términos de algunas décadas atrás, durante la Convertibilidad "vivimos de prestado", mientras que en los últimos nueve años hemos "vivido con lo nuestro".

(*) Economista integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)

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