Por favor, circulen

El ex diputado porteño Diego Kravetz se refiere a la "crisis de movilidad urbana" y toma como ejemplo cómo ven los turistas el tránsito en la Ciudad.

Si el tránsito fuera la carta de presentación de Buenos Aires, sería un cuatro de copas. El tenista suizo Stanislas Wawrinka puede dar fe. Como si fuera una curiosidad del fin del mundo, publicó en su Twitter una foto del impactante caos vehicular que veía desde la ventana de su habitación, en un hotel céntrico.

Parece un dato de color, pero no lo es. Se trata de la primera impresión que se lleva un turista. El resto sí es que es anecdótico. El resto sí que es menor. Pero no poder circular es grave. Tardar una hora para hacer diez cuadras es imposible. Y es cada vez peor.

A lo largo de los últimos años, la crisis porteña de movilidad urbana se hizo más notoria y afectó en todos los niveles de calidad de vida. Es una pérdida de tiempo, es un drama económico y es, también, un golpe al estado de ánimo.

El caos es evidente. No son públicas las estadísticas q sugieren los cambios de sentido de las arterias. La avenida Santa Fe, además de más lenta, se ha hecho muchísimo más insegura. En las últimas semanas, de hecho, hemos asistido a graves accidentes.

Pueyrredón es tierra de nadie. Hay que tener coraje y un poco de inconsciencia para atreverse a pasar por ahí. Y para qué mencionar Córdoba o Libertador en horas pico. Cruzar la ciudad puede demorar más que varios vuelos de cabotaje.

Muchas de las principales capitales del mundo atravesaron procesos similares, y en muchos casos los resolvieron. No hace falta ir demasiado lejos para ver ejemplos exitosos.

La solución es una combinación de medidas y obras puestas en marcha al mismo tiempo a partir del análisis del flujo de movimiento dentro de Buenos Aires y hacia Buenos Aires. Y coordinación interministerial. Requiere estudio y decisión política de llevar la agenda más allá de las elecciones.

Dejemos de perder el tiempo.

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