Techo de la deuda: ¿se define sobre la hora o en el alargue?

Escribe Juan Manuel Torresi (*)

Mientras el "shutdown'' número 17 llega a su primera semana de vida excediendo la mediana que indica que el gobierno federal nunca estuvo cerrado más de 4 días, con fecha 09/10 nos hallamos a una semana para el vencimiento del plazo que tiene el Congreso para elevar el límite de la deuda, evento crediticio que según la tesorería americana podría desatar una crisis mayor a la padecida post caída de Lehman Brothers.

La cuenta regresiva que indica que en el caso de no lograrse un acuerdo antes del 17/10 el gobierno americano ingresaría en un default técnico parece no incomodarles a Demócratas y Republicanos quienes se culpan unos a otros del estancamiento de las negociaciones, proclamando paralelamente que no permitirán que el gobierno ingrese en cesación de pagos.

Una vez más, los referentes de ambos bandos parecen estar negociando con las encuestas en las manos ante un electorado que interpreta al cierre actual con una preocupación mayor a la expuesta durante 1995, mientras la imagen positiva de legisladores Demócratas y Republicanos así como también del Presidente Obama se derriten por igual entre la población.

Pasando al comportamiento de los mercados bursátiles cuyo devenir parece ser la encuesta que desvela a Washington, ni las suplicas de Obama ni las advertencias de J. Lew (Secretario del Tesoro) parecen haber inquietado a Wall Street pues a pesar del descanso bajista que se vienen tomando durante las últimas ruedas las acciones, los índices continúan cotizando cercanos a sus máximos históricos con los treasuries a 10 años pagando entre 2,6% y 2,65% anual.

A diferencia de períodos anteriores, en esta ocasión los inversores parecen entusiasmarse con la posibilidad de ver una resolución de último momento tal cual lo ocurrido con el precipicio fiscal del 01/01, aprovechando cada baja del mercado para reforzar posiciones compradas y no perderse un rally en caso de esclarecerse la incertidumbre fiscal actual.

Sin embargo, el acuerdo a alcanzar en esta ocasión luce diferente a aquel logrado entre la media noche del 31/12 y la madrugada del 01/01 cuando expiraban los beneficios fiscales de la era Bush. En este caso estamos hablando de una discusión que viene dilatándose en el tiempo desde el último incremento de la deuda donde los Demócratas se comprometieron ante los Republicanos a ajustar vía contracción del gasto público el déficit fiscal, con una tesorería cuyo nivel de endeudamiento equivale a un producto bruto interno (US$16 millones de millones).

Quizá, más que una falta de acuerdo lo que inquieta es la esencia del acuerdo que pueda llegar a alcanzarse con el gobierno cerrado hasta nuevo aviso, pudiendo estar debatiendo nuevamente el techo de la deuda dentro de un par de meses.

Si lo que se busca es que el ´´shutdown'' actual y el eventual default de la semana que viene tenga el menor impacto posible sobre la economía, desde nuestro punto de vista lo más acertado sería romper el círculo vicioso actual que obliga a la tesorería a endeudarse infinitamente para cancelar obligaciones soberanas anteriores.

Lamentablemente puede que no exista tiempo suficiente para alcanzar un acuerdo de las magnitudes que estamos planteando, con la posibilidad de que los índices bursátiles se resientan en el caso de que no exista un acuerdo en el Congreso sobre el techo de la deuda, con inversores obligados a revertir posiciones compradas ante la expectativa de un acuerdo de última hora.

Sin embargo, lo que debe erradicarse definitivamente es la incertidumbre fiscal de mediano plazo resultando quizá el mal menor que los mercados corrijan durante el mes actual y no en los meses entrantes que es donde se registran los mayores niveles históricos de consumo (2/3 de las ventas del año se realizan en este período).

De extenderse las negociaciones a los próximos meses, las mismas corren el riesgo de coincidir con las ventas de Acción de Gracias y Año Nuevo, pudiendo impactar la aversión por el riesgo de los inversores sobre los hábitos de los consumidores donde quizá el daño sobre la economía de un mercado bajista entre noviembre y diciembre podría ser peor que un default técnico en octubre.

(*) Gestor de Cartera de Inversiones de Momentum

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