Un nuevo tramo cumplido para el desarrollo nacional
Escribe Hernán Aruj (*)
La estatización del ferrocarril Belgrano Cargas en la última semana de mayo, y la rescisión de contratos de las empresas ferroviarias América Latina Logística (ALL) y la administradora del Tren de la Costa, así como la posibilidad de que nuevos ramales se sumen en el futuro a la gestión estatal, muestra una clara decisión estratégica del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
El Belgrano Cargas conecta 14 provincias del norte argentino y tiene posibilidades de llegar a Chile y Bolivia recuperando ciertos tramos; la ex Línea San Martín conecta seis provincias del centro y Cuyo; y la línea General Urquiza lo hace con las tres provincias mesopotámicas y la provincia de Buenos Aires.
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La recuperación del ferrocarril como medio de transporte de cargas es fundamental para sostener el crecimiento de la economía argentina. Bajo un modelo económico enfocado en el desarrollo productivo integral del territorio, el transporte automotor de cargas no puede ser el único medio disponible para las grandes extensiones del país.
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Al proyectar un tendido ferroviario, se realizan inversiones de largo alcance: se estima que la vida útil de las mismas será de sesenta años, aunque un buen mantenimiento puede hacer duplicar ese tiempo.
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En un contexto nacional donde aumenta la importación de combustible mientras se espera que maduren ciertas inversiones de la nacionalizada YPF, es necesario destacar que el ferrocarril consume aproximadamente un cuarto del combustible que el transporte carretero respecto de igual tonelaje.
Además, en un contexto internacional donde las crecientes barreras paraarancelarias disfrazadas de proteccionismo verde, que penalizan a los países con mayores emisiones de huellas de carbono, la utilización de un medio con menor incidencia ambiental como el tren es una apuesta ganadora a futuro.
Tanto el menor uso de suelo, la escasa necesidad de mantenimiento comparado con una ruta o una autopista, así como el menor riesgo para la carga por tratarse de un tránsito controlado, son beneficios adicionales. Basta decir que al existir una siniestralidad menor en diez veces, se salvan innumerables vidas humanas además de generar un ahorro en seguros.
A futuro, quizá debamos evaluar acuerdos con Chile para completar un paso ferroviario a través de los Andes, cuyas mejores perspectivas lo brindan hoy el Paso de San Francisco en Catamarca o el Ferrocarril Tanscordillerano del Sur a través de Neuquén.
(*) Economista integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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