El diputado nacional por el Frente para la Victoria repasa algunos de los puntos que considera clave para entender el proceso político que se abrió el 25 de mayo de 2003.
Escribe Héctor Recalde (*)
El relato de la prensa hegemónica, verdadera líder de la oposición, debe ser replicado por la difusión militante de lo sucedido desde mayo de 2003 con Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández de Kirchner durante estos diez gloriosos años.
Por supuesto que jamás subestimaría ni la memoria, ni la inteligencia, ni la lealtad de nuestro pueblo. Pero me parece oportuno realizar una descripción pormenorizada de los hechos -no las palabras- para refrescar la memoria por un lado y por otro para que sirva de material para la militancia de todos los que tienen compromiso ideológico y firmes convicciones en la defensa del modelo político-social-económico-cultural que ahora cumple 10 años.
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Quiero confesar que cuando terminé el trabajo de compilación, me produjo una mezcla de asombro y emoción reconfortante. Pienso que reproducir el trabajo y difundirlo contagiará a los compañeros iguales sentimientos, acercará a nuestro proyecto a quienes aún dudan y generará desasosiego a los que se oponen por ideologías contradictorias a las que sostenemos y ni que decir a todos aquellos que solo responden a meros intereses personales o de sector- .
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Los ejes del proyecto son la igualdad, la justicia social y el devolver a los trabajadores su rol protagónico en el desarrollo económico. Los derechos de los trabajadores son el fin y también el medio. El fin es mejorar su calidad de vida; y en la medida en que la mejora en el empleo y los salarios se traduce en mayor consumo y motiva una mayor inversión, son el medio para alcanzar ese objetivo. Esta visión sobre el funcionamiento de la economía marca un quiebre fundamental con la prédica neoliberal con la que intentaron domesticarnos por más de 30 años, haciéndonos creer que para crear empleo había que reducir salarios y acotar derechos.
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El modelo apuntó desde un principio a la creación de empleo digno y de calidad a través del desarrollo económico industrial, que implicó revivir una industria local que había sido desarticulada. La configuración de un escenario macroeconómico propicio y el posicionamiento del Estado como director y principal inversor/ financiador permitió que en esta década se dieran los primeros pasos en un camino de reindustrialización,que será largo y difícil pero que ya muestra sus primeros resultados: en estos 10 años creció el empleo industrial, avanzó la sustitución de importaciones y la diversificación las exportaciones (Argentina logró frenar la reprimarización que afectó las exportaciones del resto de los países de América Latina).
Esta estrategia logró la creación neta de más de cinco millones de puestos de trabajo, reduciendo el desempleo a 6,9% (13,5 puntos porcentuales menos que en 2003) y la informalidad al 34,5% (15,5 puntos menos que en 2003). El poder adquisitivo de los trabajadores se protegió e incrementó con medidas como el fomento de la negociación colectiva (hoy se firman más de 1800 acuerdos por año y comprenden a más de siete millones de trabajadores), la elevación periódica del salario mínimo vital y móvil, la gratuidad de la cuenta sueldo, etc.
Además, se buscó derogar la legislación de la dictadura cívico militar y desandar el avance flexibilizador de la década del noventa a través de la sanción de normas laborales que, por un lado, restablecieron derechos otrora conculcados, y por otro marcaron la línea directriz de inspiración para las nuevas normas que respondan a las necesidades originadas por las nuevas realidades. Por supuesto que no todo es perfecto y que debemos profundizar las acciones, pero es indiscutible la direccionalidad.
Con esta nota ponemos énfasis la cuestión laboral y social. Abordamos otras temáticas (educación y salud, ancianidad, derechos humanos, política energética e infraestructura, políticas de género e igualdad etc.) de manera enunciativa. No queremos soslayar que frente a la obra y programa de nuestro gobierno solo existe la esquizofrenia opositora.
En definitiva, lo que buscamos con estos datos es que también para las elecciones haya Memoria, Verdad y Justicia.
(*) Héctor Recalde es diputado nacional por el Frente para la Victoria
Fuente: www.parlamentario.com
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