La década K

La diputada nacional por Libres del Sur en el FAP realiza un repaso por los que considera son los aspectos más destacables así como también los más cuestionables que caracterizaron los diez años de gestión del kirchnerismo.

Escribe Victoria Donda (*)

Innegablemente estamos en la antesala de una etapa política clave para el país, porque mientras una parte de la sociedad festeja el cumplimiento de 10 años de este Gobierno; otra parte busca desesperadamente una alternativa y una salida democrática al modelo K, el cual arroja cada vez más saldos negativos para el conjunto de los trabajadores y sectores populares y no así para los sectores más concentrados de la economía.

Lo que se conoce como "el relato", hace unos años tenía la capacidad de ilustrar escenarios prometedores de nuestra realidad argentina. Lamentablemente y desde hace ya un buen tiempo, este relato se ha transformado en un tartamudeo que cada vez persuade menos sobre "lo bien que estamos" y que ya no logra mantener el consenso mayoritario que lo sostuvo hasta acá.

Las causas son evidentes: el mantenimiento de índices de pobreza e indigencia desproporcionados en relación a las fortunas exorbitantes que se empiezan a conocer de los amigos y funcionarios del poder. Situación además imposible de ocultar por mucho acting que se haga en los actos oficiales; ni por mucho cambio de horario de los partidos de Boca y/o River. También afecta duramente al relato la manipulación grosera, aunque negada, de las cifras del INDEC para ocultar esas realidades palpables cotidianamente; la destrucción sin miramiento para las generaciones futuras del ambiente y los recursos naturales; la corrupción generalizada como mecanismo de silenciamiento y cooptación de una parte de la dirigencia política, que le justifica todo lo que "Ella" hace y dice; los cambios groseros, sin debate democrático, de los marcos jurídicos a su conveniencia y beneficio (partidización de la justicia, blanqueo del dinero ilícito, la falsificación de la aplicación de la ley de Medios, entre otras medidas); la inflación y los  acuerdos/ congelamientos de precios truchos con los mismos sectores que la promueven y se enriquecen con esto; los frenos a los aumentos salariales por debajo de la inflación real, etc.

Desde el plano político, no hay que dejar de mencionar que la nueva política K viene con muchos  de los funcionarios estrella del menemismo y también de la Alianza, que hoy componen el ejército de justificadores orgánicos que a duras penas mantienen la versión de que este Gobierno profundiza cada vez más las mejoras para el país. Y lo hacen conocedores de la política gubernamental de megaminería a cielo abierto, de la ley antiterrorista, de la sojización del campo, de la extranjerización de la economía, de la negación de la inflación, de la persecución a los opositores, como con el Proyecto X, y varios "peros" más. Encima, el mismo vicepresidente y muchos legisladores, y funcionarios – hoy muy ricos, pero nac&pop -, e intendentes de los lugares con los níveles más altos de pobreza e indigencia viven en Puerto Madero, con todo lo que ello implica en términos simbólicos.
 
Reconocemos también lo que para nosotros se hizo bien. Se entregó la ESMA a los organismos de Derechos Humanos para convertirla en el Museo de la Memoria, se obligó al Jefe del Ejército a retirar la foto de Videla, se impulsaron los juicios a los genocidas, se enterró la implementación del ALCA en el continente, se integró una nueva Corte Suprema de Justicia de la Nación, se estatizaron las AFJP, se promulgaron las leyes de matrimonio igualitario y la ley de Medios, entre otras.

No nos cansamos de enumerar estos aspectos positivos. Pero que no nos digan que fueron "solo ellos" los que los impulsaron. Basta hacer memoria sobre la composición de los votos de cada una de esas medidas para tener una mirada más precisa sobre los hechos. Tampoco nos digan que las cuestiones esenciales del país han mejorado de forma "revolucionaria"; porque estamos muy lejos de ello.
 
Si la quieren llamar "década ganada" que lo hagan y tal vez en algunos aspectos menores tengan razón. Eso sí, que cuenten bien quiénes son los que más ganaron en esta década. Porque de lo que no hay ninguna duda, es de quienes son los que más perdieron y esos, como siempre desde hace años, fueron los más humildes de nuestra sociedad.

(*) Victoria Donda es diputada nacional por Libres del Sur en el Frente Amplio Progresista (FAP)

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