Los diez que vienen serán distintos
El diputado nacional por el GEN asegura que la movilización y participación en los festejos por "la década ganada" serán utilizados por el oficialismo como contracara de la protesta del 18-A.
Los kirchneristas festejan una década en la que han ganado; eso no significa que haya ganado el país. Podría enumerar aquí un listado interminable de desaciertos que así lo consignarían como también recordar hechos favorables de su etapa inicial. Pero lo cierto es que la gravedad de la situación actual hace que a la mayoría de los argentinos nos resulte un poco difícil festejar.
Estos 10 años de gobierno agotaron al kirchnerismo junto a buena parte de quienes los apoyaron desde el principio. Agotaron oportunidades de transformar estructuralmente a una Argentina cuya matriz productiva no cambió, cuya atención sanitaria no mejoró, cuyo nivel educativo ha descendido, cuya red caminera es deficitaria, cuyos trenes siembran luto y donde la inflación no permite ni ahorrar ni planificar el futuro.
El gobierno vive en una burbuja, en una suerte de presente continuo, autoinducido y maravilloso que, como tal, no ofrece futuro.
Nosotros, como la mayoría de los argentinos, estamos cansados de la confrontación porque además de resultar agraviante es inútil para construir. Queremos recuperar las riendas de nuestro destino y vamos a construir el futuro rescatando el valor de la convivencia.
Esta década que se fue tiene que servir para que la orientación y el estilo del gobierno que viene dejen definitivamente atrás las dicotomías que separan. Tiene que servir para el reencuentro de los argentinos. Me atrevo a más: el post-kirchnerismo es el espacio de construcción común de un país sin impunidad ni rencor.
(*) Gerardo Milman es diputado nacional por el GEN
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