48 horas de máxima tensión en la Rosada

Política

*El caso del testigo desaparecido tenía en vilo a Kirchner, que debió cambiar la agenda de las últimas 48 horas.
*Felipe Solá fue quien le dio la buena noticia al Presidente para que en el despacho de la Rosada todo fuera algarabía.

La noticia los tenía a maltraer, no habían dormido la noche anterior, planes y viajes suspendidos dejaban entrever la gravedad del caso. La desaparición de un nuevo testigo en una causa que implicaba las violaciones a los Derechos Humanos durante la última dictadura, era una carga más que pesada entre los integrantes del Gobierno.


 


Un presidente que entra a su despacho gritando "apareció, apareció" es el símbolo de una liberación de angustia contenida que espera darle el cierre definitivo a una parte de la historia: la del horror.


 


Luis Gerez corre con el torso desnudo por una zona desconocida de Garín y gracias a dos nenas la noticia no tarda en llegar a los hombres más poderosos del país que también corren, pero de alegría. 


 


De esta manera, el Presidente comenzaba a liberarse de la pesadilla que lo había atormentado en las últimas 48 horas. Orgulloso de la aparición del albañil y también de su discurso que dio por cadena nacional, al que adjudicó gran importancia para los hechos que sucedieron después.


 


Una voz en el teléfono: La emoción crece cada vez más, charla telefónica con el hombre del que habló el país por casi dos días. “En estos días me mataron 30.000 veces y hoy resucité 30.000 veces. Le debo la vida, Presidente” dijo Gerez. La respuesta del Kirchner: “Tranquilo, no hay que aflojar. Vamos a seguir buscando justicia”.


 


Gerez, militante kirchnerista del partido de Escobar también pide hablar con la primera dama, a quien admira y la bella mujer, por supuesto, no se niega. Cómo hacerlo si de su paradero dependía gran parte de la confianza al gobierno y a su lucha por los Derechos Humanos.


 


A viajar mi amor: ahora sí, las condiciones están dadas como para que el matrimonio presidencial emprenda su viaje al Calafate, donde lo esperan sus hijos para pasar Año Nuevo. “Ahora nos vamos tranquilos”, exclaman ufanos.



La reacción desde el entorno presidencial: Kirchner se enteró de la aparición de Gerez por una llamada de Felipe Solá, poco después de las 21.20, cuando vieron al testigo corriendo por un camino de tierra en Garín y en estado de shock.

"Apareció y está bien", fue lo primero que le dijo Solá, quien había estado un rato antes en el despacho presidencial.


 


Hacía instantes Kirchner había terminado un discurso en donde comparó el caso de Gerez con el de Jorge López. En el que juró que no iba a "ceder ante la extorsión", en el que volvió a acusar por estas acciones a los " militares que quieren impunidad".  En el que deseaba en lo más profundo que se termine ese calvario que reforzaba los malos días vividos desde la desaparición del testigo contra Etchecolatz, hace 100 días. Pero el clima ahora era otro, Gerez apareció y el tema que los tenía a maltraer finalizaba. Los planes volvían a la normalidad.

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