El Gobierno insiste con calificar de "disparate" denuncia de Nisman y alude a "maniobra del sector judicial"

Política

El ministro Julio De Vido afirmó que la Presidenta "nunca estuvo tan fuerte como ahora" y agregó que "estamos todos trabajando en equipo y respaldándola". En tanto, Kicillof, Timerman y Conti volvieron a apuntar contra el Poder Judicial.

El gobierno nacional insistió este domingo con calificar de "disparate" la denuncia del fiscal federal Alberto Nisman, que involucró a la presidenta Cristina Kirchner en un posible encubrimiento de los iraníes en la causa AMIA y aludió a una supuesta "maniobra del sector judicial" en un año electoral.

El canciller Héctor Timerman, el ministro de Economía, Axel Kicillof; y el de Planificación, Julio De Vido, se sumaron a la defensa oficial junto a la diputada nacional Diana Conti.
Kicillof llevó sus críticas al plano económico para señalar que el fallecido fiscal Nisman en su denuncia "dice una soberana estupidez en términos energéticos y económicos, que Argentina habría decidido, para salir de esa presunta crisis energética, comprarle petróleo a Irán".

"Eso es absolutamente ridículo porque no hay crisis energética, la provisión en estos últimos 10 años creció más que los anteriores", argumentó el funcionario camporista quien consideró que "la causa no parece tener ningún asidero" y evaluó que "el móvil económico que se plantea es un no problema y una no solución".
"Como no hay móvil, porque es imposible esa operación económica, hay un problema conceptual en la denuncia", manifestó al calificar de "disparate" la denuncia contra el Ejecutivo.
Kicillof también dijo que "hay una maniobra del sector judicial que está encaminada a poner al Gobierno ante la sociedad como si hubiera irregularidades por todos lados".
"Se los ve apurados, marchando a paso redoblado para intentar acusar a todo el Gobierno, de llevarlos a declarar", advirtió. Y sostuvo que eso ocurre "en un año electoral hay apuro por sacar de la galera un montón de presuntas irregularidades".
En ese tono, la diputada Diana Conti consideró que "es un mamarracho" la denuncia contra la Presidenta pero admitió que "impacta en la institucionalidad". "Cada seis horas, hay una denuncia, una movida judicial tendiente a mostrar un jaqueo permanente en las gestiones de gobierno", remarcó la legisladora.
Por su parte, el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, afirmó en El Calafate que "nunca estuvo tan fuerte la presidenta Cristina como ahora" y agregó que "estamos todos trabajando en equipo y respaldándola como corresponde, pero siempre de la misma manera, demostrando su fortaleza".
En declaraciones a la prensa luego de que Cristina inaugurase un hospital de alta complejidad en la villa turística, De Vido evaluó que lo que está sucediendo en los últimos días es que hay en gestación un "golpe institucional generado por un sector minoritario del Poder Judicial y sumado a representantes de sectores de la política".
De Vido analizó que esos sectores buscan la "desestabilización" del país y contrapuso que "la mejor estabilidad es la fortaleza de la Presidenta y más que la fortaleza de la Presidenta su capacidad y su control sobre la gestión para poder lograr las metas y la conquistas que el pueblo argentino ya ha recibido durante estos doce años, más cuatro años más que tenemos en carpeta".
En tanto, desde la oposición, el jefe del bloque de diputados nacionales del PRO, Federico Pinedo, observó que la acusación "tiene elementos tremendamente graves" y pidió al Gobierno "colaborar con la causa y aportar todos los elementos que tenga para demostrar su punto de vista".
El diputado recordó que "quien avanzó en este camino" fue Nisman, ya que "lo que hizo después (el fiscal Gerardo) Pollicita fue considerar que la denuncia de Nisman tenía visos de realidad y elevarla para que se siga la investigación, eso es una imputación".