Balza a declarar por instructivos de la represión

Política

Télam
Por Télam

La Justicia federal de Rosario citó al ex jefe del Ejército y embajador en Colombia, Martín Balza, para que declare como testigo en una causa que investiga la supuesta existencia de instructivos para ejecutar la represión ilegal durante la última dictadura militar, ante lo cual el actual diplomático pidió cumplir el trámite por escrito.

La convocatoria fue hecha por el juez federal de Rosario Germán Sutter Schneider en el marco de las investigaciones por los delitos de lesa humanidad.

Según publicó hoy el diario rosarino La Capital, Balza, ex jefe del Ejército, remitió una nota al juez en la que destaca su disposición para testimoniar por escrito, y lo fundamentó en la imposibilidad de viajar por limitaciones impuestas por la agenda diplomática.

Las actuaciones de este expediente, entre los tantos abiertos en distintos juzgados del país por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, había sido iniciada el 11 de abril de 2005 por el abogado Gustavo Feldman, querellante en las causas por crímenes de lesa humanidad perpetrados en San Lorenzo.

En el marco del expediente, los ex tenientes coroneles Pascual Oscar Guerrieri y Jorge Fariña, que se encuentran procesados y detenidos, presentaron documentos del Ejército para justificar la supuesta legalidad que enmarcó el accionar represivo.

Otro de los que habló de supuestos "manuales" con instrucciones fue el ex jefe del Ejército Cristino Nicolaides, también acusado de violaciones a los derechos humanos.

El abogado de Nicolaides, Alejandro Zeverín, había dicho que esos presuntos manuales "nunca se hicieron públicos, porque fueron destruidos" por orden de Balza.


 


En esa ocasión añadió que el actual embajador "los quemó, los incineró sin avisar a nadie" y destacó que habían estado vigentes hasta 1997.

Pero Balza rechazó entonces la versión y en declaraciones a la prensa dijo "nunca los conocí".

"He conocido toda mi vida militar reglamentos para distintas circunstancias, para teatros de operaciones, pero sólo un sicofante (impostor o calumniador) o un querulante (quejoso o reclamador constante) podría decir que en el Ejército existían manuales para asesinar, para robar, para robar bebés, para torturar, para hacer desaparecer a miles y miles de personas. Eso me parece un disparate total y una ofensa hacia la sociedad y hacia el mismo Ejército", había expresado Balza.

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