El “aplausómetro”, el sistema que mide a los políticos argentinos

Política

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Por NA




  • Daniel Scioli, Cristina Kirchner, Agustín Rossi y hasta Carlos Ruckauf recibieron batidas de manos en contestación a sus discursos.


  • El titular del bloque oficialista de Diputados se llevó todas las palmas.

 


El diputado Agustín Rossi y la senadora Cristina Perceval fueron los más aplaudidos en ambas Cámaras durante 2006, según un relevamiento basado en las versiones taquigráficas de las sesiones.


 


Si bien el impacto que los discursos de los legisladores tienen en sus pares raramente sirva para cambiar la intención de voto de cada diputado o senador -la cual suele estar definida de antemano-, al menos se puede medir el grado de adhesión que despiertan, contando los aplausos que reciben, lo cuales constan en las versiones taquigráficas.


 


De acuerdo a un estudio realizado al respecto por el semanario Parlamentario, en la Cámara baja el presidente del bloque oficialista, Agustín Rossi, fue quien el año pasado en más oportunidades despertó la reacción de sus pares, en tanto que la mendocina María Cristina Perceval fue la que más veces cosechó aplausos en el Senado.


 


Un dato llamativo es que los integrantes de la Cámara de Diputados son más expresivos, pues mientras Rossi figura al tope con 51 aplausos, Perceval obtuvo apenas seis en el Senado.


 


Entre los factores que pueden incidir en esta conducta la cantidad de miembros de uno y otro cuerpo es sin duda factor fundamental, además de que el Senado es tradicionalmente un ámbito más recoleto.


 


Por ejemplo, durante sus informes bimestrales el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, recibió en Diputados nueve aplausos, en tanto que en el Senado no cosechó ni uno solo.


 


Asimismo, en la Cámara baja 64 diputados no recibieron nunca un batir de palmas -38 de ellos por no haber hablado nunca-, mientras que fueron 47 los senadores que no vieron nunca coronados sus discursos por un aplauso en 2006.


 


Por otra parte, mientras en Diputados hubo 1.123 aplausos a lo largo del año, en el Senado se escucharon apenas 61.


 


Por otra parte, en las versiones taquigráficas de las sesiones se distingue los "aplausos y saludos" de los vecinos de bancada del orador, de los "aplausos prolongados", y "aplausos desde las galerías".


 


En este sentido, la diputada Nora Ginzburg se ubicó primera con 17 "grandes aplausos", registrados todas aquellos en la sesión del 23 de mayo de 2006, cuando la legisladora del PRO se tomó su tiempo para defender su opinión en torno de la prohibición del acceso de Luis Patti al cuerpo, en un discurso en el que parangonó el terrorismo de Estado con el terrorismo subversivo.


 


Cabe mencionar que, así como desde las galerías se la aplaudía, otros desde ese mismo sector pero del bando opuesto la reprobaban.


 


En segundo lugar se ubica el diputado Claudio Lozano, con 16 grandes aplausos, en tanto que el santacruceño Juan Acuña Kunz figura tercero con 12 aplausos cerrados, registrados todos en la misma sesión en la que Ginzburg sumó sus 17 reacciones positivas.


 


Detrás se ubica Alberto Balestrini, con 10 grandes aplausos, entre los que hay que contar algunos por su reelección al frente del cuerpo, pero la mayoría no hacia su figura ni discursos, sino por el anuncio de la aprobación de diversos proyectos.


 


La misma aclaración le vale para el segundo lugar que ocupa en la general, donde figura segundo, con 44 aplausos.


 


El quinto lugar para los grandes aplausos es para Agustín Rossi, primero en la general.


 


En el Senado, en tanto, el presidente del cuerpo, Daniel Scioli, despertó diez aplausos a lo largo del año, al anunciar la aprobación de proyectos, entrando ocho de ellos en el rubro "grandes aplausos".


 


Amén del vicepresidente, quien mayores vítores cosechó fue la primera dama, Cristina Fernández de Kirchner, interrumpida en cuatro ocasiones por ese tipo de expresiones, todos ellos registrados el 17 de mayo, cuando se discutía la constitución de la sociedad Agua y Saneamientos Argentinos SA.


 


La correntina Isabel Viudes recibió a lo largo del año un solo aplauso, pero entró dentro del rubro "cerrado"; aunque en su caso no fue por un discurso suyo, sino al jurar en el cargo.


 


Algo similar le pasó al diputado Dante Camaño, quien en oportunidad de asumir cuantificó tres grandes aplausos, pero luego, durante su gestión en la banca, sumó otros tres aplausos simples por sus discursos.


 


El diputado Carlos Ruckauf logró un récord. Tuvo siete aplausos a lo largo del año y todos ellos fueron "prolongados". Fueron en el marco de una misma sesión, y se ocupaba el ex canciller del tema de las papeleras.

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