El Gobierno echó al jefe de Prefectura por las irregularidades en la detención de Febres

Política


  • La presidente Cristina Fernández relevó de su cargo al jefe de la Prefectura Carlos Fernández.
  • La decisión se debe a las relajadas condiciones de detención que tenía el fallecido represor Héctor Febres y a los brutales incidentes del casino flotante.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner decidió anoche el relevo del jefe de la Prefectura, Carlos Fernández, según informaron anoche fuentes gubernamentales al diario Clarín.

La medida fue tomada al trascender por la investigación judicial las relajadas condiciones de detención del represor que apareció muerto hace una semana, Héctor Febres, acusado de haber torturado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la dictadura militar.

Según trascendió, Febres gozaba de un régimen muy distendido de detención en dependencias de Prefectura Naval. Fuentes judiciales confirmaron que disponía de un televisor con DVD, una computadora y un teléfono celular que escapaba al control de sus custodios. Una alta fuente del Gobierno habló incluso de "un chofer" a disposición del represor fallecido.

"Parecía un hotel cinco estrellas", dijo una fuente de los tribunales federales de San Isidro. Febres salía de su habitación doble, con balcón, a propia voluntad. De hecho, su muerte fue detectada supuestamente al menos diez horas después de ocurrida, a eso de las 10 de la mañana, porque no salió de allí para desayunar, como si efectivamente se tratara de un hotel.

La decisión sobre el relevo de Fernández fue ordenada por Cristina al ministro de Justicia y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, quien mantiene el control sobre las fuerzas de seguridad pese a haber dejado el Ministerio del Interior.

La tarea no debe haber sido nada  fácil para el ministro, que  según el portal políticaonline.com, mantiene  una amistad de años con el prefecto. La continuidad de Fernández al mando de prefectura pendía de un hilo desde que se generaron los brutales sucesos del Barco Casino de Puerto Madero. Desde entonces el ministro trató de sostenerlo en su cargo, pero la sospechosa muerte de Febrés fue la gota revalsó el vaso.

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