El paro general de la CGT se siente con fuerza en una Ciudad semivacía
La medida de fuerza de la CGT contra la reforma laboral se cumple con alto acatamiento mientras en Diputados el oficialismo se prepara para avanzar sobre los derechos de los trabajadores.
A la espera del inicio del debate del polémico proyecto de reforma laboral en Diputados previsto para este jueves a partir de las 14, el paro general convocado por la Confederación General de Trabajo (CGT) contra la iniciativa que apuesta a quitar derechos a los trabajadores y financiar despidos con fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) se cumple con un muy alto acatamiento y se siente con fuerza en las calles de la Ciudad de Buenos Aires.
El paro comenzó a las 0 de este jueves y desde entonces generó una postal similar a la de un feriado largo, con persianas bajas, tránsito más que liviano y andenes casi desiertos.
En las principales avenidas y accesos a la Ciudad de Buenos Aires el flujo vehicular es sensiblemente menor al habitual en un día hábil. Las estaciones ferroviarias y estaciones de subte permanecen cerradas y la mayoría de los locales comerciales tienen sus persianas cerradas en los distintos barrios porteños. También se resiente la actividad en bancos y oficinas públicas.
A eso se suma la falta de recolección de residuos. Durante la madrugada no hubo servicio y en distintos barrios porteños comienza a verse acumulación de bolsas de basura en esquinas y contenedores desbordados, otra señal del impacto concreto de la huelga en la vida cotidiana.
La central obrera convocó el cese total de actividades por 24 horas y busca que el impacto sea visible en todo el país. Aunque no habrá movilización masiva hacia el Congreso, distintos gremios adhieren a la protesta y paralizan servicios clave. El gobierno de Javier Milei, por su parte, intentó amedrentar a los trabajadores y anticipó que descontará el día a los empleados estatales que no concurran a trabajar.
En materia de transporte, el funcionamiento es dispar. No hay trenes ni subtes y la frecuencia de vuelos se ve afectada. En el caso de los colectivos, la circulación es limitada: algunas unidades salen a la calle, lo que genera movimiento puntual en ciertos corredores, pero lejos del ritmo habitual de un jueves.
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