El peligro de la Webcam: conocé la historia del diputado 'stripper'
*Esta historia recorre desde hace unos días los pasillos de la legislatura bonaerense y es probable que en poco tiempo se llegue a internacionalizar, gracias a Internet.
Dipustreaper
Un legislador provincial, hombre importante si los hay, autoasumido como un pretendido “Don Juan” de La Plata (aunque la versión femenina del asunto lo señala como un acosador compulsivo), se le fue encima a una empleada de la Cámara de Diputados provincial. Se dice de ella que es una mujer muy bonita y sensual. Parece que la dama en cuestión hizo lugar a la sugerencia bíblica que Jesús le hizo a los apóstoles antes de enviarlos a predicar el Evangelio (dicen las Escrituras que la frase fue... “Debéis ser dóciles como palomas y astutos como serpientes”).
El legislador aceptó el convite y en un santiamén, apostado en la soledad de su despacho, comenzaron el juego del gato y el ratón.
La mujer pidió pruebas al canto antes de aceptar la propuesta de salir esa noche. Y el legislador, sin decir palabra, activó la webcam dispuesto a demostrar la falsedad de la calificación. “Peló... “ se dice en cualquier argot comprensible por chicos y grandes.
“Hay que darle aumento de sueldo y categoría (a la empleada) urgente para que no haga correr el video, de lo contrario estamos todos fritos”, dijeron sus aliados. “Hay que comprar ese video urgente y subirlo a YouTube”, propusieron sus adversarios.
En las últimas horas se escuchaba el ir y venir de las propuestas, e imaginar la sonrisa de satisfacción de la dama acosada es todo el placer de un buen gourmet.
La pregunta sociológica y filosófica del asunto es: ¿La billetera colmada y los fueros parlamentarios son instrumentos tan eficaces que quien los ostenta se cree inmune aún frente a la ridiculez?”
El historiador de las religiones Mircea Eliade (autor del clásico “El Mito del Eterno Retorno”) hizo un elogio del ridículo y el absurdo como elementos generadores de una movilidad de ideas creativas. “Todo lo que es lógico y racional está muerto” escribió en uno de sus primeros libros, “El Vuelo Mágico”. Claro, Elíade se refería al ridículo de pergeñar ideas filosóficas o religiosas (en este caso, el poder mágico de los chamanes o brujos tribales) para avanzar desde esa postura a enseñanzas nuevas en el plano de la espiritualidad y los poderes sobrenaturales.
Pero el hombrecito de nuestra historia ingresó en una dimensión diferente del ridículo, y la mujer que se comportó con la astucia de una serpiente merecería una esfinge a un costado de la Catedral de La Plata.
Si próximamente hay noticias de un video erótico, político y absurdo en YouTube, no digas que no te avisamos.
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