El peligro de la Webcam: conocé la historia del diputado 'stripper'

Política

*Esta historia recorre desde hace unos días los pasillos de la legislatura bonaerense y es probable que en poco tiempo se llegue a internacionalizar, gracias a Internet.

Un legislador provincial, hombre importante si los hay, autoasumido como un pretendido “Don Juan” de La Plata (aunque la versión femenina del asunto lo señala como un acosador compulsivo), se le fue encima a una empleada de la Cámara de Diputados provincial. Se dice de ella que es una mujer muy bonita y sensual. Parece que la dama en cuestión hizo lugar a la sugerencia bíblica que Jesús le hizo a los apóstoles antes de enviarlos a predicar el Evangelio (dicen las Escrituras que la frase fue... “Debéis ser dóciles como palomas y astutos como serpientes”).

La mujer le propuso al diputado en ciernes conocerse mejor pero...”antes de tomar un café entablemos una charla por el chat”.

El legislador aceptó el convite y en un santiamén, apostado en la soledad de su despacho, comenzaron el juego del gato y el ratón.

La astucia de la serpiente que recomendaba Jesús, la mujer la calzó al hilo. Al parecer (esta parte de la historia hay que reconstruirla en base a cierta lógica y comentarios sueltos que pueblan el aire de los pasillos de la legislatura), cuando el diputado comenzó su aproximación vía el teclado y el monitor, la sensual dama le hizo una insinuación extraída del “Pequeño Jacobo Winograd Ilustrado”.

“Se dice de vos que tenés un chizito entre las piernas”, habría sido el comentario al desprevenido legislador. “No ,son calumnias,  si querés te muestro”, parece haber sido la respuesta.
La mujer pidió pruebas al canto antes de aceptar la propuesta de salir esa noche. Y el legislador, sin decir palabra, activó la webcam dispuesto a demostrar la falsedad de la calificación. “Peló... “ se dice en cualquier argot comprensible por chicos y grandes.

La sensual dama lo hizo entrar como ratón a una trampera plena de gruyere. Mientras el hombre mostraba sus pretendidos atributos frente a la cámara, su interlocutora activó la función de grabar y captó toda la ridícula escena en el rígido de su computadora.

Después, cansado del chateo y queriendo ir al grano,  frente a la amenaza del legislador de pedir sanciones contra la empleada (bajo cualquier excusa) si no accedía a su propuesta sexual,  la mujer le hizo conocer la existencia de la filmación (no solo a su víctima, sino a otras autoridades de la legislatura),  y en los corrillos platenses se dice que los insultos y las carcajadas inundaron la quietud del bosque y sus adyacencias.

“Hay que darle aumento de sueldo y categoría (a la empleada) urgente para que no haga correr el video, de lo contrario estamos todos fritos”, dijeron sus aliados. “Hay que comprar ese video urgente y subirlo a YouTube”, propusieron sus adversarios.

En las últimas horas se escuchaba el ir y venir de las propuestas, e imaginar la sonrisa de satisfacción de la dama acosada es todo el placer de un buen gourmet.

La pregunta sociológica y filosófica del asunto es: ¿La billetera colmada y los fueros parlamentarios son instrumentos tan eficaces que quien los ostenta se cree inmune aún frente a la ridiculez?”

El historiador de las religiones Mircea Eliade (autor del clásico “El Mito del Eterno Retorno”) hizo un elogio del ridículo y el absurdo como elementos generadores de una movilidad de ideas creativas. “Todo lo que es lógico y racional está muerto”  escribió en uno de sus primeros libros, “El Vuelo Mágico”. Claro, Elíade se refería al ridículo de pergeñar ideas filosóficas o religiosas (en este caso, el poder mágico de los chamanes o brujos tribales) para avanzar desde esa postura a enseñanzas nuevas en el plano de la espiritualidad y los poderes sobrenaturales.

Pero el hombrecito de nuestra historia ingresó en una dimensión diferente del ridículo, y la mujer que se comportó con la astucia de una serpiente merecería una esfinge a un costado de la Catedral de La Plata.



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