El FIT llega al Congreso con el desafío de instalar su agenda

Política

El Frente de Izquierda ratificó su crecimiento en las legislativas, consagrando por primera vez un bloque propio. Los diputados electos, Néstor Pitrola, Nicolás del Caño y Pablo López analizan en minutouno.com el resultado y la perspectiva a futuro.

Una de las novedades de la elección de la última semana fue la conformación de un bloque de diputados de la izquierda tradicional, agrupados en el Frente de Izquierda y los Trabajadores. En un país que discute la capacidad de sectores ajenos al peronismo de interpelar a las masas y gobernar, el Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas e Izquierda Socialista cosecharon más de 1.200.000 votos en todo el país y se consolidaron como un actor de peso en la política nacional con correlato electoral. 

Muchos dirán que son solo tres diputados, que no mueven el amperímetro, pero lo cierto es que Néstor Pitrola, Nicolás del Caño y Pablo López, diputados nacionales por las provincias de Buenos Aires, Mendoza y Salta respectivamente, se consideran a sí mismos como el primer eslabón de lo que puede ser el ascenso, la conquista de la conciencia de la clase trabajadora, por parte de la izquierda. Y también disputan el ingreso de Liliana Olivero por Córdoba, ante lo que consideran un grave fraude electoral, que les daría una cuarta banca. 

"El salto que ha dado en esta elección el FIT lo ha hecho muy bien, porque lo hizo colocando un programa de la clase obrera de salida a una crisis que reabre la crisis de los partidos de 2001; y este millón doscientos mil votos lo ha dejado anotado para superar a esa crisis, de manera que se ha metido en la discusión de la superación política de la clase obrera al peronismo", dispara, en diálogo con minutuno.com, Pitrola, el más experimentado, hombre de mil batallas sindicales y políticas en Córdoba y Buenos Aires.

Llegará al Congreso acompañado de dos treintañeros que también han sacado sus conclusiones políticas: "Lograr este bloque tiene una gran importancia histórica, por lo que va a significar concretamente para la visibilidad y el apoyo de la clase trabajadora y de cada lucha que se da", dice Del Caño, mientras que López –cuya fuerza está al borde de conquistar bancadas en toda la provincia del norte, desde un senador hasta concejales- advierte: "Es claro que la llegada al Congreso del FIT es una advertencia de una parte muy importante del pueblo al Gobierno y a la burguesía de que no está dispuesto a pagar nuevamente una crisis con ajuste, con devaluación y tarifazos".

Por estos días son muy requeridos por la prensa, van arreados de un canal de TV a otro. "Sí, estamos a full", ríe del Caño, dejando entrever cierta incredulidad ante la atención que despertaron. Pablo López ratifica, se ríe ante la consulta sobre una eventual mudanza a la Capital: "Al principio voy a sufrir un poco porque es más tranquilo en Salta". Quién sabe alquilan un departamento, reirá cómplice el mendocino.

Uno de los elementos que se repitió en las buenas elecciones de Salta y Mendoza, donde se colocaron en el segundo y tercer lugar con votaciones que se elevaron hasta el 22% y el 14%,  superando pisos históricos del trotskismo, fueron las agresiones que recibieron. El nerviosismo que despertó su crecimiento en sectores políticos conservadores: en Cuyo los atacaron por "izquierdistas ateos" y lo mismo ocurrió en el norte.  

"La gente pasó de largo de todos los intentos de dividir a los trabajadores por sus creencias religiosas, que es a donde apuntaban esos volantes y ataques. Entonces creo que la gente se ha unificado en torno a sus reivindicaciones sociales votando masivamente al Partido Obrero", explica López. Y del Caño explica que, en Mendoza, "la campaña que hizo el Partido Demócrata, los perjudicó a ellos y dejó al FIT en el centro de todas las discusiones, por lo que mucha gente salió a repudiar ese ataque".

Entre los proyectos que anuncian están el de abolir el impuesto al salario, impulsar el 82% móvil para las jubilaciones y disminuir el salario de funcionarios y legisladores hasta el nivel que tienen los salarios docentes y de los trabajadores. También buscarán impulsar planes de vivienda popular y la suba de impuestos para los negocios inmobiliarios, para que "se deje de poner como prioridad la construcción de barrios cerrados y se construyan viviendas dignas para el pueblo trabajador".

Una de las dudas que emerge es si será capaz la izquierda más dura de conquistar apoyos parlamentarios que den votos y aprobación a sus proyectos. López cambia el foco y pone el eje en la movilización popular como fuente de presión: "Es más importante el apoyo de la población que de los otros diputados para que saquemos nuestras propuestas y proyectos. Ha sido así con las que pudimos promover en Salta, Neuquén o Buenos Aires".

Otro factor a tener en cuenta, ante experiencias de agrupaciones de izquierda en el pasado, será la permanencia de la unidad y los desafíos emergentes: "Tenemos el acuerdo en este programa y el desafío es profundizar estas prácticas más allá de lo estrictamente parlamentario para organizar un gran partido de la clase trabajadora en los sindicatos, en el movimiento estudiantil y diferentes sectores", explica Del Caño.

El objetivo está en esa posibilidad que explica Pitrola, de avanzar en la conquista de las masas y dar una perspectiva de "superación política de la clase obrera al peronismo". En esa senda va el FIT por estas, sus más dulces horas.  Las aspiraciones se refrendan en los números, en especial en sus puntos más altos. "Nos miramos en el espejo del desarrollo del Partido Obrero en Salta", concluye Pitrola.


Por Brian Majlin 

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