Terragno: "No se puede estar en un 100% en desacuerdo con todo"

Política

El ex funcionario de los gobiernos de Ricardo Alfonsín y Fernando de la Rúa reclamó la necesidad de avanzar en consensos mínimos entre las diferentes fuerzas políticas para resolver los problemas del país.

Rodolfo Terragno, uno de los históricos referentes de la UCR remarcó la necesidad de "alcanzar un cierto nivel de consenso entre las distintas fuerzas políticas para atacar los problemas más complejos", pero consideró que no ve, "y menos en este un año electoral, la voluntad necesaria para alcanzar estos acuerdos".

En diálogo con minutouno.com Terragno aseguró que "no se puede estar en un 100% en desacuerdo con todo" y precisó que si se fingen estas diferencias irreconciliables "se hace muy difícil avanzar en la solución de los problemas". El precandidato a senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires analizó además las internas en el radicalismo y echó por tierra la posibilidad de que se conforme una gran coalición opositora.

-¿Cuáles cree que serán las claves que marcarán el debate político en este año electoral?

-Lo que puedo decir es lo que creo que debería estar en la agenda del debate. Es algo un tanto decepcionante que en la política argentina se viva discutiendo anécdotas y personajes. Me parece que hay que discutir otras cosas. Estamos entrando en un período de dificultades serias, algunas de las cuales incluso requieren consenso, no competencia. Hay ciertas cosas que hay que dejar afuera de la competencia electoral. Tenemos problemas serios con la inflación y la inseguridad. Sería terrible por ejemplo que la inseguridad se tomara como bandera y un candidato saliera a decir 'yo soy la seguridad, los demás son el delito'. Este por ejemplo es un tema que a la hora de debatir va desde la injusta redistribución de la riqueza hasta el sistema carcelario, pasando por la legislación. No puede ser que no haya puntos en común. Lo mismo pasa con la inflación. Hace falta cirugía fina para atacar estos temas y hacen falta ciertos acuerdos. Confieso que no veo que esa sea la tendencia general. Esto es lo que yo creo que habría que hacer. Avanzar en estos acuerdos.

-¿A qué atribuye las dificultades para alcanzar estas coincidencias mínimas que permitan atacar los problemas más complejos?

-Los temas son complejos, las soluciones son difíciles y la comprensión técnica de estos temas no está al alcance, y no tendría por qué estarlo, del ciudadano común. Entonces cuando uno ve qué es lo que preocupa al ciudadano común se ve también que hay como una tendencia política maligna a mostrar que uno puede, sin explicar cómo, resolver esos problemas. Y además la gente en general está más preocupada de la anécdota y de la caracterización psicológica de los personajes. Entonces surgen estas discusiones, por ejemplo, si la presidenta es soberbia, si la oposición es impotente, si este me gusta y este no. Entonces se crea una competencia por la simpatía y la capacidad de dar respuesta formal a las inquietudes de la gente. Y eso, podríamos decir, es casi normal en la política aquí y en cualquier parte. Pero hay problemas urgentes que no se pueden resolver sin un mínimo consenso en la campaña electoral y después en el Congreso. Por eso es necesario dejar de lado la competencia. En algunas cuestiones de política internacional planteadas por la presidente por ejemplo, a menudo se deja de lado la competencia porque se entiende que ahí hay en juego intereses comunes. Aquí está muy exacerbada la competencia.

-¿Se ha degradado el debate político en la Argentina?

-Absolutamente. Se discuten cosas que tienen fecha de vencimiento dentro de 48 horas. No se están discutiendo cuestiones de fondo. Yo no veo en los programas de televisión ni en los diarios que haya una discusión sobre cómo hacemos para mejorar la competitividad sin disparar la inflación, o cómo hacemos para controlar la inflación sin realizar un ajuste que perjudique a los sectores menos pudientes. No veo que se esté discutiendo esto. O cómo podemos aumentar la capacidad de inversión porque sin eso no podemos seguir creciendo. Hay cosas que demandan políticas de largo plazo. No se van a resolver hoy. Pero que hay que fijarlas para este gobierno, para el que viene y para el que le siga. Y esto requiere consensos. No puede ser que se esté un 100% en desacuerdo con todo, además eso no existe, no se puede estar 100% de acuerdo o 100% en desacuerdo. Y si se finge que hay diferencias del 100% se hace muy difícil poder avanzar en la solución de los problemas.

-¿Esta polarización de la que habla la ve por ejemplo en la Ciudad de Buenos Aires en la que será candidato, entre el macrismo y el kirchnerismo?

-La veo en todo el país. No es cosa de poner la culpa en uno u otro. Es cuestión de llamar a la conciencia al conjunto de la clase política.

-¿Qué lugar puede jugar el radicalismo en estas elecciones, en esta construcción de consensos?

-Creo que hay algo que no se tiene en cuenta. Ahora tenemos primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Y esto hace cambiar totalmente la lógica de la elección. La gente ya no vota partidos, bueno igual ya hace tiempo que no vota partidos, pero ahora menos, entonces depende de la oferta de cada uno de los partidos. Porque no va a haber candidatos oficiales, van a haber dos, tres o más candidatos por cada partido o alianza. Entonces yo creo que va a depender más de las personalidades que de las etiquetas.

-¿Y cómo hará el radicalismo para superar las fuertes disputas internas que quedaron en evidencia en los últimos días, con un sector intentando un acercamiento al macrismo y al PJ disidente y otro que impulsa un acuerdo con el FAP?

- Todo partido tiene sus internas. El oficialismo también las tiene con (Daniel) Scioli, con (Sergio) Massa, con (Hugo) Moyano. Todos los partidos tienen discusiones internas, las familias también. Lo que importa es si se puede ofrecer solución a los problemas que afectan en este momento al país o por lo menos mitigación, porque en algunos casos hay que ser sinceros y admitir que no hay una solución definitiva mañana mismo.

-¿Pero usted ve al radicalismo más cerca del FAP en la ciudad tal como dijo el titular del partido Mario Barletta?

-Creo que lo que tiene que hacer el radicalismo es decir: esta es nuestra propuesta. Y a partir de ahí ver qué fuerzas están más cerca del radicalismo y no cuán cerca está el radicalismo de las otras fuerzas. Incluso, sin discutir antes programas, me parece que sería ilógico hablar de cercanías.

-Gabriela Michetti pidió una gran coalición que reúna a todos los sectores de la oposición ¿Usted cree que algo así es posible teniendo en cuenta la gran dispersión programática que existe entre las distintas fuerzas opositoras?

- Ojalá existiera una gran dispersión programática. Porque eso significaría que hay programas, tengo mucho respeto y afecto por Gabriela. Ahora bien, en esto no coincido porque me parece que una coalición "anti" es lo peor que hay, como si se hiciera un mosaico y se juntaran. Suponiendo que esto fuera posible, porque tampoco creo que esto sea posible, no sé, por ejemplo imaginarse a (Federico) Pinedo y Pino (Solanas) juntos, si el propósito es ganarle al gobierno, bueno se lo puede hacer, se le puede ganar, pero después hay que gobernar. Entonces a mi me parece, robándole a Gabriela el nombre de su partido, debería hacerse una coalición "pro" y no una coalición "anti".

Temas

Dejá tu comentario