Exclusivo: el escándalo de la Escuela de Policía por dentro

Política

*Un grupo de padres de chicos que esta semana fueron internados tras recibir un "baile" en el entrenamiento de la Escuela de Cadetes de la Policía Federal, se comunicaron con minutouno.com y contaron su versión de los hechos.
*"Malos tratos" y "excesos en los entrenamientos", al parecer, son moneda corriente dentro de la Institución que forma a los futuros policías.
*Conocé qué pasa en la "Escuela de baile" y cómo es la vida de los jóvenes cadetes.

¿Es normal que alguien se beba su propia transpiración en un entrenamiento porque la práctica consta, entre otras cosas, en morirse de sed? O mejor aún, ¿es útil para un aspirante a policía tomar agua podrida y tener marcas en el cuerpo, producto de un ’duro’ entrenamiento? Padres de los chicos “bailados” en la Escuela de Cadetes de la Policía Federal esta semana, e internados en el Hospital Churruca, se comunicaron con minutouno.com y dieron a conocer su versión. Están indignados. Pero no contra la Institución sino contra algunos instructores de la “Fuerza”, la misma que se supone que debe “cuidar y proteger”. Enterate cómo es el mundo de los futuros policías y qué pasa dentro de la escuela día a día.

Después de que los 17 jóvenes que cursan el segundo año fueran hospitalizados empiezan a surgir más dudas y preguntas sobre qué tipo de entrenamiento reciben aquellos que, después de tres años de cursada, serán policías y portarán armas. Por ese episodio, dos oficiales fueron “pasados a disponibilidad”. Pero el silencio sobre los hechos se mantiene.

“Es así. Nadie habla por miedo a que no los dejen recibirse o progresar en la carrera, entonces se callan y pasan estas cosas. Ojo, hay chicos que no comparten estos métodos, pero no pueden hacer mucho”, aseguró el padre enojado de uno de los jóvenes cadetes de segundo año que estuvo internado en el hospital Churruca, y que ya declaró en Asuntos Internos sobre el tema.



Además agregó: “Ahora, los de tercero, la promoción 106, están amenazando a los de segundo (los chicos ‘bailados’) con que ‘vendieron’ la escuela, que no se van a recibir, que se van a vengar, que renuncien porque jamás van a tener un ascenso; y los chicos no denuncian nada por temor a que les caguen la carrera”.

Dentro de la escuela, la jerarquía de curso es lo que manda. Es decir, el de tercero manda al de segundo y el de segundo al de primero, es por eso que los padres tienen miedo por el futuro de sus hijos. “Hay chicos de tercero que no comparten las amenazas. Pero nadie dice nada”, aseguró, y no se calló: “Una amiga muy íntima de uno de los oficiales pasados a disponibilidad es de tercero y como le sacaron ‘el macho’, ella juró que se iba a vengar”.

“Esto no es contra la Institución ni contra el jefe de la Policía ni contra el director de la escuela. La instrucción es algo normal, pero se excedieron los dos instructores que ya sacaron de la Fuerza; a esos dos tipos les dicen ‘potus’, porque no sirven para nada. Son personas que cometieron abusos de autoridad y los tienen ahí guardados”, acusa el familiar.

SIn embargo, nadie, o muy pocos se animan a romper el hielo ni mucho menos a hacer una denuncia. ¿Por qué nunca se habla de cómo es el trabajo de preparación de los futuros policías? ¿Y qué pasa con los chicos? ¿Ellos aceptan la instrucción dura?

Los chicos no reniegan de la instrucción -cuenta el papá, en representación de varios familiares del resto de los chicos-; les gusta y están de acuerdo. Se preparan porque tienen que estar entrenados para cuando salgan a la calle, pero a los preparadores se les va la mano, y los chicos lo saben. Esto de que se excedan siempre pasa; caen uno o dos alumnos. Pero esta vez cayeron en masa y por eso saltó todo. Sino acá no pasa nada”.

La vida dentro de la escuela

“La comida es pésima, como la atención médica. Los baños se tapan y los chicos tienen que limpiarlos; en invierno el agua con la que se bañan es helada, la que toman no es purificada”, remarcó el papá.

También pidió mayor intervención del Estado: “Los padres pedimos que el señor Aníbal Fernández (ministro del Interior) intervenga en el tema de los chicos de tercero porque esos cadetes no pueden recibirse -a fines de este año- y portar armas; deben hacerles exámenes psicológicos y un seguimiento al salir de la Institución, porque son quienes nos van a cuidar, supuestamente”.

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