El impacto político de la designación del primer papa argentino
El filósofo José Pablo Feinmann abrió la polémica y aconsejó "apropiarse de Francisco". Los intelectuales Ricardo Forster y Eduardo Grüner analizan aquí el alcance político de la designación de Jorge Bergoglio como sumo pontífice.
A pesar de ello, Grüner aclaró que aún cuando el Papa deba enfrentar problemas mucho más complejos que los de la política doméstica, "esto no significa que no vaya a tener algún tipo de efecto, porque no se trata solamente de Francisco, sino de que efectivamente cualquier cosa que el hombre diga, acá va a ser leído, releído y ultra interpretado, y eso siempre tiene efectos".
"Va a ser una nueva batalla cultural" concluyó, aunque desdeñó que esto pueda llegar a tener un fuerte impacto en el escenario electoral.
Forster en cambio se mostró más cauto. "Yo no me apresuraría tanto", dijo a este medio y señaló que "queda claro que hay un cambio significativo, estamos ante un nuevo escenario, un cruzar una frontera ¿qué pasará con ese hombre que ya no se puede reducir a las querellas ideológicas o políticas que se dan en la Argentina, que ya no puede tener una mirada provinciana, afincada puramente en la Argentina? Creo que todavía hay que esperar un poco".
"Sí queda claro -siguió Forster- que estamos frente a alguien que sí es distinto allí donde interpela de otra manera a la sociedad, sobre todo a la parte católica de la sociedad. Al cambiar eso también seguramente los actores sociales, políticos, de la vida argentina también tienen que reposicionarse. Entonces eso redefine el ajedrez de la vida social, de la política".
Forster recordó además que hay una larga tradición "un catolicismo de derecha que incluso habitó intensamente la historia del peronismo" al tiempo que el llamado peronismo de izquierda o nacional popular, que no ha tenido relación con la jerarquía eclesiástica sí se vinculó con otras ideologías al interior de la Iglesia como la opción por los pobres o la teología de la liberación. Mientras que señaló que muchos sectores antiperonistas también mantuvieron fuertes vínculos con la Iglesia. "Cristo Vence escribieron los sectores nacionalistas católicos en las bombas que fueron arrojadas sobre la Plaza de Mayo en el '55" recordó.
"Creo que el escenario es muy complejo, pero es también muy desafiante, muy interesante. Por lo pronto queda claro que los distintos sectores van a intentar de estar lo más cerca posible de una imagen con Francisco" señaló y ejemplifcó: "ya vi dos carteles del PRO, que por otro lado ya hace rato que adoptó los colores del Vaticano".
Para Forster "los gestos que se dieron entre Cristina y Francisco marcan una diferencia de lo que podía ser una relación previa entre Cristina y Bergoglio. Una invitación como la que se le hizo, un almuerzo de más de dos horas, no son poca cosa en la simbología del Vaticano ni en la relación entre dos personas".
"En política todo es disputable y en especial un acontecimiento de esta naturaleza" sintetizó Forster y aseguró estar "seguro que ni Cristina ni el kirchnerismo van a dejar que el papa sea apropiado por la oposición, por un sector con una mirada más reactiva. En ese sentido ya hay señales claras de que eso va a ser así".
Advirtió sin embargo, acerca del verdadero impacto político que significa el primer papa argentino, que "hay que esperar que se pase este oleaje de fervor donde todo parece retrotraernos a una sociedad atravesada por lo religioso y lo sagrado cuando en realidad seguimos viviendo en una sociedad secular y laica, y las personas, una vez que salen de todo esto, del impacto mediáticoy espectacular, vuelven a ver el mundo desde posiciones un poco más complejas que la de la supuesta re entronización de la Iglesia como centro referencial de la vida social, política, cultural y económica".
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