El impacto político de la designación del primer papa argentino

Política

El filósofo José Pablo Feinmann abrió la polémica y aconsejó "apropiarse de Francisco". Los intelectuales Ricardo Forster y Eduardo Grüner analizan aquí el alcance político de la designación de Jorge Bergoglio como sumo pontífice.

"Hay una lucha por apropiarse del papa Francisco" sintetizó el filósofo José Pablo Feinmann sobre el impacto que tuvo en los distintos sectores políticos locales la designación de Jorge Bergoglio como Sumo Pontífice de la Iglesia católica.

"El que se gane a este papa va a ganar mucho", evaluó Feinmann y se distanció -al negar que aceptarlo sea un retroceso político- del referente de Carta Abierta y director de la Biblioteca nacional, Horacio González.

El impacto político del nombramiento del primer papa latinoamericano y argentino en el año electoral que comienza abrió el debate entre los intelectuales. En ese camino, las fotos que tanto la presidente Cristina Fernández como el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, se sacaron en los últimos días junto a Francisco ayudaron a abonar la hipótesis de la disputa por la capitalización de su figura.

En diálogo con minutouno.com, el sociólogo Eduardo Grüner coincidió con Feimann al señalar que "no cabe ninguna duda que hay una lucha política por apropiarse de la figura de Bergoglio y de todo lo que simbolica y políticamente esto pueda llegar a significar. Esto en sí mismo no es ninguna novedad, la gran novedad es que el nuevo papa sea argentino, entonces localmente, por supuesto, esa lucha aparece como particularmente dramática".

Grüner se mostró sin embargo preocupado "por esta, llamemosla operación, por la cual de pronto se borra casi milagrosamente toda referencia a los cuestionamientos que se le hacían en el pasado a Bergoglio". En este punto se diferenció tanto de Feinmann "que dice que hay una suerte de lucha entre Bergoglio y Francisco, una suerte de desdoblamiento de la personalidad" como de Ricardo Forster que planteó que "ya no es Bergoglio, ahora es Francisco".

"Es verdad que hay una lucha por esta apropiación -abundó Grüner- en lo que no coincido con José Pablo (Feinmann) es en su caracterización de que la Presidente (Cristina Fernández) según parece insinuar, es ya la triunfadora en esta lucha. No porque no pueda serlo eventualmente, sino porque me parece que es mucho más complicado" y matizó los efectos sobre la política local: "Hay algo que es verdad en esa conversión de Bergoglio en papa y es que va a tener problemas mucho más serios y mucho más complicados de los que ocuparse que de nuestro ombliguito".

A pesar de ello, Grüner aclaró que aún cuando el Papa deba enfrentar problemas mucho más complejos que los de la política doméstica, "esto no significa que no vaya a tener algún tipo de efecto, porque no se trata solamente de Francisco, sino de que efectivamente cualquier cosa que el hombre diga, acá va a ser leído, releído y ultra interpretado, y eso siempre tiene efectos".

"Va a ser una nueva batalla cultural" concluyó, aunque desdeñó que esto pueda llegar a tener un fuerte impacto en el escenario electoral.

Forster en cambio se mostró más cauto. "Yo no me apresuraría tanto", dijo a este medio y señaló que "queda claro que hay un cambio significativo, estamos ante un nuevo escenario, un cruzar una frontera ¿qué pasará con ese hombre que ya no se puede reducir a las querellas ideológicas o políticas que se dan en la Argentina, que ya no puede tener una mirada provinciana, afincada puramente en la Argentina? Creo que todavía hay que esperar un poco".

"Sí queda claro -siguió Forster- que estamos frente a alguien que sí es distinto allí donde interpela de otra manera a la sociedad, sobre todo a la parte católica de la sociedad. Al cambiar eso también seguramente los actores sociales, políticos, de la vida argentina también tienen que reposicionarse. Entonces eso redefine el ajedrez de la vida social, de la política".

Forster recordó además que hay una larga tradición "un catolicismo de derecha que incluso habitó intensamente la historia del peronismo" al tiempo que el llamado peronismo de izquierda o nacional popular, que no ha tenido relación con la jerarquía eclesiástica sí se vinculó con otras ideologías al interior de la Iglesia como la opción por los pobres o la teología de la liberación. Mientras que señaló que muchos sectores antiperonistas también mantuvieron fuertes vínculos con la Iglesia. "Cristo Vence escribieron los sectores nacionalistas católicos en las bombas que fueron arrojadas sobre la Plaza de Mayo en el '55" recordó.

"Creo que el escenario es muy complejo, pero es también muy desafiante, muy interesante. Por lo pronto queda claro que los distintos sectores van a intentar de estar lo más cerca posible de una imagen con Francisco" señaló y ejemplifcó: "ya vi dos carteles del PRO, que por otro lado ya hace rato que adoptó los colores del Vaticano".

Para Forster "los gestos que se dieron entre Cristina y Francisco marcan una diferencia de lo que podía ser una relación previa entre Cristina y Bergoglio. Una invitación como la que se le hizo, un almuerzo de más de dos horas, no son poca cosa en la simbología del Vaticano ni en la relación entre dos personas".

"En política todo es disputable y en especial un acontecimiento de esta naturaleza" sintetizó Forster y aseguró estar "seguro que ni Cristina ni el kirchnerismo van a dejar que el papa sea apropiado por la oposición, por un sector con una mirada más reactiva. En ese sentido ya hay señales claras de que eso va a ser así".

Advirtió sin embargo, acerca del verdadero impacto político que significa el primer papa argentino, que "hay que esperar que se pase este oleaje de fervor donde todo parece retrotraernos a una sociedad atravesada por lo religioso y lo sagrado cuando en realidad seguimos viviendo en una sociedad secular y laica, y las personas, una vez que salen de todo esto, del impacto mediáticoy espectacular, vuelven a ver el mundo desde posiciones un poco más complejas que la de la supuesta re entronización de la Iglesia como centro referencial de la vida social, política, cultural y económica".

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