Hallan restos de los hijos del último zar de Rusia, fusilados por los bolcheviques en 1918

Política

EFE
Por EFE
Arqueólogos rusos anunciaron el hallazgo, en un bosque en los Urales, de restos óseos que se suponen de dos de los hijos de Nicolás II, el último zar de Rusia, asesinado junto a toda su familia por la revolución bolchevique en 1918.

"En el curso de unos trabajos de búsqueda en julio y agosto se encontraron los restos de dos personas con signos de múltiples lesiones. Los arqueólogos suponen que se trata de los restos del Zarévich Alexéi y la gran princesa María", aseguró el arqueólogo Serguéi Pogorélov a la agencia Interfax.

Los restos de Alexéi, heredero al trono imperial ruso, y de su hermana María fueron encontrados bajo tierra en un bosque cerca de Yekaterimburgo, capital de la región de los Urales, gracias a la colaboración de un club de aficionados a la arqueología.

Además de trozos de hueso de diferentes tamaños, los arqueólogos encontraron dientes, balas de diferente calibre, puntas y trozos de cerámica, entre otros objetos.

Nicolás II, su esposa y sus cinco hijos, entre ellos el príncipe heredero, Alexéi, fueron ejecutados el 17 de julio de 1918, en un sótano de la casa Ipatiev (en Yekaterimburgo).

Según Pogorélov, subdirector de investigaciones arqueológicas de la región Sverdlovsk (Urales), la clave para la localización del lugar donde los bolcheviques enterraron a los hijos del zar fue la desclasificación de un documento hasta hace poco considerado "secreto".

Se trata de una narración detallada de Yákov Yurovski, quien dirigió el fusilamiento de la familia imperial rusa por orden directa de la dirección bolchevique.

Yurovski describió como, tras varios intentos fallidos de enterrar los cadáveres de los miembros de la familia del zar, los integrantes del pelotón de fusilamiento decidieron rociar con ácido sulfúrico los cuerpos de nueve de ellos.

Esos cadáveres fueron sepultados bajo un puente de madera en una vieja carretera que conducía a la localidad Koptiakí -a las afueras de Yekaterimburgo-, mientras los cadáveres de Alexéi y María enterrados en un bosque cercano.

Al enterrarlos por separado, los bolcheviques pretendían que, en caso de ser hallados, nadie vinculara esos restos con los de la familia imperial.

Los restos del zar y ocho de sus familiares fueron hallados en 1979, y tras ser identificados, fueron enterrados en la fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo en 1998, pero los de Alexéi y María no fueron encontrados sino hasta ahora.

La Justicia rusa se niega a rehabilitar al último zar y a su familia, al considerar que no hay base legal para considerarlos víctimas de una campaña de represión política bolchevique. Sospechan que los Romanov pretenden reinstaurar la monarquía en Rusia, por lo que Gran Duquesa insiste en que su regreso sólo puede ser decidido por el pueblo ruso.

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