Libres después de cinco años, las rehenes de las FARC dicen que ahora "volvieron a nacer"
*Galería de imágenes
- Las rehenes secuestradas por las FARC, Clara Rojas y Consuelo González, fueron liberadas.
Las dirigentes Clara Rojas y Consuelo González, que estuvieron como rehenes de las FARC unos seis años, fueron liberadas ayer por esa organización en la selva colombiana y llevadas a Venezuela, en un cuidado operativo con el que la guerrilla cumplió su intención de "desagraviar" al presidente Hugo Chávez.
La liberación fue el resultado de un cuidadoso operativo en el que dos helicópteros identificados con las insignias de la Cruz Roja volaron hasta la selva colombiana en busca de las dirigentes y las trasladaran luego a Táchira, en Venezuela, lo que obligó a Colombia a suspender maniobras militares en la zona durante casi toda la jornada.
La primera imagen de Rojas y González libres las mostró al bajar del helicóptero, poco después de las 15.10 venezolanas, camino al avión en el que fueron llevadas casi de inmediato a Caracas, para reencontrarse allí con sus familiares.
El operativo había empezado temprano, con la partida de dos helicópteros venezolanos con insignias de la Cruz Roja desde Caracas a San José del Guaviare, y desde allí hacia la selva, según "las coordenadas" que las FARC hicieron llegar ayer al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
En las naves viajaron cuatro delegados de la Cruz Roja, el ministro del Interior venezolano, Ramón Rodríguez Chacín; el embajador de Cuba en Venezuela, Germán Sánchez Otero, y la senadora colombiana Piedad Córdoba, quienes fueron recibidos en el Guaviare por el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, e Iván Rojas, hermano de Clara.
Según algunas versiones, el lugar de la liberación fue cercano al pueblo selvático de Tomachipan, sobre el río Inirida y a unos 100 kilómetros de San José del Guaviare. Chávez fue el primero en anunciar, en medio de una recepción a un ministro de Dominica, que Rojas y González ya estaban en poder de la Cruz Roja, que había hablado "con el jefe de la patrulla" de la guerrilla y con las mismas dirigentes y que le informaron que "su estado es bueno".
Apenas minutos después, el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, confirmó la liberación y aprovechó la oportunidad para asegurar que quedó claro que "no hacía falta despeje militar" (como exigen las FARC), sino "voluntad" para cumplir la palabra.
El acuerdo incluía que los helicópteros debían esperar a lo sumo una hora la llegada del grupo de las FARC y, ocurrida la entrega, dos horas más antes de despegar, en espera de que los guerrilleros volvieran a replegarse en la selva.
Colombia había habilitado el aeropuerto de Yopal, en un sitio intermedio entre Guaviare y la frontera venezolana, por si las naves debían reabastecerse antes de volver a Venezuela, pero ese paso no fue necesario y los helicópteros fueron directamente a Santo Domingo, en el estado de Táchira.
Rojas y González iban a ser liberadas antes de fin de año, dentro del llamado Operativo Emmanuel, que encabezó Chávez y contó con la participación de un grupo de enviados internacionales, pero
ese esquema finalmente fracasó.
Las FARC denunciaron entonces que no pudieron cumplir la promesa por las maniobras militares que había en la región, pero el presidente Alvaro Uribe hizo una sorpresiva aparición para denunciar que la organización no tenía consigo al pequeño Emmanuel que, se confirmó luego, está en una institución bogotana.
En declaraciones a la prensa, el ministro Santos cuestionó a las FARC que "demoraron más de un mes para cumplir su palabra, cuando sólo se necesitaba buena voluntad" y reivindicó la actitud del Ejecutivo que encabeza Uribe, que "cumplió todos los pedidos, aún cuando había fuerzas militares a dos kilómetros del lugar donde se hizo la entrega".
"Cuando hay buena voluntad todo puede ser fácil. Dijimos que no haríamos operaciones militares y cumplimos la palabra", remarcó Santos, que dio por seguro que podrían organizarse "otros corredores humanitarios si existe intención de más liberaciones unilaterales".
Mientras se desarrollaba cada paso, las FARC hicieron público un comunicado en el que renovaron su compromiso de buscar "un acuerdo humanitario" y criticaron la falta de voluntad del Ejecutivo colombiano, que busca "pretextos para continuar la guerra".
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