Barrionuevo, una historia de exabruptos, violencia y cuentas poco claras
Desde el asalto por la fuerza al gremio de los Gastronómicos en Catamarca en 1975, a su famoso "hay que dejar de robar por al menos dos años" y la quema de urnas en 2003, el líder de la CGT Azul y Blanca cimentó una carrera política y gremial sobre la base de frases destempladas, violencia y cuentas que le valieron denuncias por enriquecimiento ilícito.
Fue investigado dos veces por enriquecimiento ilícito y por su vínculo con la barrabrava de Chacarita, club del que llegó a ser presidente entre 1993 y 2005. "No estamos eligiendo la cúpula de la Iglesia, así que hubo algunos sopapos" dijo socarronamente luego del congreso de la CGT de octubre de 1989 cuando hinchas de Chacarita se trenzaron en una batalla campal con los seguidores de Saúl Ubaldini.
En 2003, vedado por la justicia para ser candidato a la gobernación de Catamarca, Barrionuevo mandó quemar urnas el día de las elecciones hecho por el cual estuvo cerca de perder la banca en el Senado a la que había accedido pocos años antes.
En 2008 provocó una escisión en la Confederación General del Trabajo (CGT) ante la imposibilidad de resultar elegido secretario general de la central obrera, controlada por el aquel entonces oficialista, Hugo Moyano. Así creó la CGT Azul y Blanca.
Cuando no fue protagonista directo de exabruptos que acapararon la atención de la prensa, éstos corrieron por parte de su entorno más cercano. El más recordado es el que protagonizó su esposa y diputada nacional, Graciela Camaño, quien en 2010 propinó un golpe de puño a Carlos Kunkel durante un debate de comisión.
Hoy, cercano al Frente Renovador Barrionuevo trabaja para la candidatura presidencial del diputado y líder del Frente Renovador, Sergio Massa. Del ex intendente de Tigre aseguró este lunes que "está en condiciones de ser presidente".
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