Abel Albino, ¿la expresión del extremismo ideológico?

Política

Las declaraciones de Abel Albino –miembro de la institución católica Opus Dei- reflotan el debate sobre si ciertas interpretaciones de la religión llevan a extremismos o son solo posturas individuales.

Los atentados del pasado 13 de noviembre en Francia reavivaron las discusiones sobre el grado de "compromiso ideológico" de los terroristas que en nombre de una religión cometen estas atrocidades, escudándose en el Corán para llevar adelante una campaña de miedo y terror, atentando contra inocentes y difundiendo sus ideales a través de las redes sociales. Esta realidad del Islam también se vive en el judaísmo: jóvenes ultraortodoxos y ultranacionalistas que siguen los ideales religiosos sionistas, promoviendo la eliminación del Estado de Israel para reemplazarlo por un "Reino de Israel" guiado por las leyes del Torá.

En ambos casos, se promueve la violencia en nombre de la religión que se profesa; se tergiversan principios o textos sagrados como un modo de auto-justificación de las propias ideas que en un principio pudieron haber tenido una genuina fundamentación judía, islámica o católica –por citar las tres principales monoteístas- pero que luego degeneran en posiciones ideológicas extremas.

Este pareciera ser el caso de Abel Albino. Reconocido médico pediatra, fundador de CONIN y miembro del Opus Dei, sus declaraciones pusieron en el centro de la escena –casualmente post elecciones- su pensamiento ligado a una institución de la Iglesia Católica. Lejos del lenguaje cercano y eclesialmente respetuoso que utiliza el Papa Francisco, Albino no tuvo misericordia ni tolerancia con el prójimo al afirmar como verdad absoluta que en sectores marginados la sexualidad se desarrolla en muchas oportunidades de modo promiscuo y animal. Su discurso totalitario no admite posición en contrario: por eso sostiene que para bajar la desnutrición hay que combatir la promiscuidad, la pornografía, el autoerotismo, la anticoncepción, la infidelidad y el concubinato.

Independientemente de la posición que cada uno pueda tener sobre los temas planteados por Albino, sus definiciones no reflejan un espíritu de respeto por el otro sino que cruzan el umbral hacia un extremismo ideológico que sesga la mirada sobre la realidad, poniéndose él como juez que señala con el dedo acusador a todo aquel que piensa diferente.

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