El Reino Unido, decepcionado con Estados Unidos por su postura ante Malvinas
Un informe del Parlamento británico destaca el descontento con el gobierno estadounidense, que apoya el diálogo con Argentina por el archipiélago.
El Parlamento británico manifestó ayer estar
"decepcionado" con Estados Unidos por apoyar el diálogo con Argentina
en la Cuestión Malvinas, pese a que el Reino Unido "le permite a
Washington tener bases militares" en sus dependencias.
El Comité de Asuntos Exteriores presentó ayer un informe donde detalló aspectos
comerciales y políticos de la "relación especial" que tienen con el
gobierno de Barack Obama, con un párrafo titulado "Caso de estudio: las
Falklands (sic)".
El órgano legislativo, compuesto por cinco representantes del Partido
Conservador, cinco Laboristas y un Liberal Demócrata, recordó que Estados
Unidos "no toma posición en los reclamos de soberanía de las islas".
"También ha dicho constantemente que apoya las negociaciones entre el
Reino Unido y Argentina para resolver el tema", agregó. Explicó que pese a
que la Cancillería británica planteó la disputa "en los más altos
niveles", el gobierno estadounidense no modificó su postura y, al igual
que el resto de la comunidad internacional, no reconoció la legitimidad del
referendo realizado en las islas el año pasado.
Los parlamentarios concluyeron que la posición de Washington es
"decepcionante" y citaron al ex embajador británico en esa ciudad
Nigel Sheinwald, quien reconoció que la situación "es incómoda y no es lo
que queremos".
El informe recogió el testimonio de James Boys, profesor de Estudios de
Política Internacional de la Universidad de Richmond (Londres), que pidió tener
en cuenta que la Cuestión Malvinas "no es lo suficientemente importante
para el Reino Unido ni para los Estados Unidos como para causar un deterioro
importante de las relaciones".
No obstante, el comité de la Cámara de los Comunes, con un extraño argumento,
criticó que Obama sostenga su postura pese a que "el Reino Unido le
permite usar otros dos Territorios de Ultramar, Ascensión y Diego García, como
bases militares".
La mención de esa última isla, ubicada en el Océano Índico, contradice la
propia posición británica en el Atlántico Sur ya que para alquilarle el
territorio a Estados Unidos, en la década del 60 tuvo que expulsar a los 2 mil habitantes
originarios, los chagosianos, a quienes hasta hoy no se les reconoce su derecho
de autodeterminación. Este pueblo, que a diferencia de los habitantes de
Malvinas sí son una población nativa diferente a la metrópoli conquistadora, mantiene
la lucha por volver a su hogar, mientras que el Reino Unido se lo niega una y
otra vez en distintos tribunales, como ocurrió esta semana en la Cámara de
Apelaciones de Londres. La cesión de la isla por medio siglo a Washington
termina en 2016, pero el gobierno británico tiene todas las intenciones de renovar
el contrato.
"Es grato tener la presencia de Estados Unidos en Diego García y queremos
que continúe", dijo Mark Simmonds, funcionario del Foreign Office, ante
una consulta escrita del Comité de Asuntos Exteriores.
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