Caso Ferreyra: todos los procesados prefirieron guardar silencio

Política

Al igual que Pedraza, los detenidos decidieron no declarar en la primera indagatoria que se realizó en Comodoro Py.

El juicio por el crimen del militante del Partido Obrero (PO), Mariano Ferreyra, continuó con una audiencia caracterizada por el silencio: cinco de los detenidos se negaron a prestar declaración indagatoria.

De todas formas, la lectura de sus dichos en la investigación del caso dejó al descubierto las contradicciones y versiones encontradas sobre lo ocurrido el 20 de octubre de 2010, cuando fueron atacados manifestantes tercerizados del ferrocarril Roca.

Este fue el caso de las declaraciones hechas en febrero de 2011 por los detenidos Pablo Díaz, Claudio Alcorcel y Juan Carlos Pérez, horas después de ser detenidos por orden de la juez de instrucción Wilma López.

Todos se negaron a ser indagados este lunes por el Tribunal Oral en lo Criminal 21, pero al leerse sus dichos en la pesquisa, se recordó que Alcorcel dijo entonces que no conocía al también preso Cristian Favale, uno de los sospechados de haber sido el autor material de los disparos, mientras que Pérez afirmó que "Harry" -apodo del supuesto barrabrava- y el primero se conocían, se saludaron con un beso el día del crimen y estuvieron juntos.

Al inicio de la jornada, el segundo de José Pedraza en la Unión Ferroviaria, Juan Carlos "Gallego" Fernández, se negó a prestar declaración indagatoria y luego fue el turno de Díaz, a cargo de la comisión de Reclamos del Roca, los dos primeros procesados como supuestos instigadores de lo ocurrido y el tercero como el reclutador de los atacantes.

Fernández, que es secretario administrativo de la Unión Ferroviaria, manifestó cobrar un salario bruto de 25.000 pesos y tener estudios secundarios incompletos y tras dar datos de su familia, hizo uso de su derecho a no declarar "por ahora", luego de lo cual se leyó la declaración indagatoria prestada en la instrucción de la causa.

"Yo no integré nada, tengo hijas, nietos, jamás se me habría ocurrido pensar en mandar alguien armado a una manifestación, jamás estuve armado ni pienso estarlo", declaró entonces al afirmar que "esta imputación nos cae gratuita".

Díaz dijo al Tribunal que es "empleado ferroviario a cargo de la comisión de reclamos del Roca, en uso de licencia gremial" con un salario de 10.000 pesos y se negó por "temor a su seguridad" a dar datos de su esposa e hijos, que viven solos.

También se negó a declarar y se escuchó la lectura de sus anteriores dichos en la instrucción de la causa, donde negó haber convocado a supuestos agresores para evitar un corte de vías durante la marcha de trabajadores tercerizados del Roca que pedían el pase a planta permanente apoyados por el PO y que terminó en el asesinato de Ferreyra a balazos.

Díaz aseguró que recibieron agresiones por parte de los manifestantes que tenían "gomeras, tuercas, bolitas de acero. Ellos subieron al terraplén" y fueron repelidos con "balas de goma por parte de la Policía Bonaerense", dijo en su indagatoria anterior.

También se negó a declarar el delegado de la UF, Jorge González, acusado de haber impedido que un equipo periodístico del canal C5N registrara el ataque a balazos durante el cual murió Ferreyra.

Otro tanto hizo el también delegado Claudio Alcorcel, quien al declarar en la instrucción afirmó no conocer a Favale y haber recibido unos 40 llamados de su parte el día de los hechos pero porque el supuesto barrabrava le pedía instrucciones para llegar a la estación Avellaneda.

A continuación el también acusado Juan Carlos Pérez rechazó hablar ante el tribunal, pero al leerse sus declaraciones en la causa quedó al descubierto que el entonces portero de un taller del Roca -puesto que ocupaba desde seis meses antes del crimen- contradijo a Alcorcel y a Díaz en casi todos sus dichos: aseguró que Favale llegó al lugar y se saludó "con un beso" con Alcorcel y luego ambos subieron a un "Corsa" para luego volver juntos desde la Capital Federal, una vez producidos los incidentes.

"En ese momento se comentaba que Harry dijo ‘le di, le di’" en alusión a una víctima que podría ser Ferreyra o alguno de los heridos y que estuvo con Alcorcel desde que llegó a la estación Avellaneda "con su grupito, que por la pinta no eran ferroviarios".

"Me estoy comiendo un garrón, la verdad que salí corriendo por pelotudo", dijo entonces a la jueza López sobre lo que hizo en el lugar del asesinato y refirió que había ofrecido ayudar a oficiales de Gendarmería que llegaron vestidos de civil a su taller en la investigación.

"Entiendo que la orden de ir hacia los manifestantes la dio Pablo Díaz, pero no lo vi", agregó además en contradicción con este último que durante su declaración negó haber convocado a nadie al lugar y haber sido el encargado de dar órdenes al grupo.

"Todo bien con las manifestaciones, pero matar gente, no", dijo entonces Pérez, quien explicó que lo llamaron para sumarse al grupo de ferroviarios que buscaba impedir el corte de vías por parte de los manifestantes, que llegó tarde y pidió disculpas por ello pero que le dijeron que se quedara "porque esos mugrientos podían volver".



Dejá tu comentario