Menem derrotado: por primera vez se queda con las manos vacías, hasta en su propia tierra

Política

A Carlos Menem se le apagó definitivamente la estrella del César. Es la primera vez que no gana absolutamente nada. Y no sólo recibió un duro golpe en La Rioja, su provincial natal: también lo sufrió en Anillaco, su verdadero pago chico.

En las elecciones para gobernador que se realizaron este domingo, el ex presidente se quedó, por primera vez en su historia política, con las manos vacías, al obtener un cómodo tercer puesto.

Menem, ni siquiera en su pueblo natal, Anillaco, pudo torcer la esquiva suerte electoral, ahora condescendiente con los candidatos alineados con el presidente Néstor Kirchner.

En Anillaco, el ex presidente obtuvo un humillante tercer puesto. Allí, el gobernador reelecto, Luis Beder Herrera, obtuvo 502 votos, en segundo lugar se ubicó el intendente de la Capital, Ricardo Quintela con 257 sufragios y Menem, apenas 108. 

Sin embargo, Menem ya había perdido otra elección en La Rioja: en las legislativas nacionales de 2005. Entonces, fue derrotado en comicios para senador nacional frente a quien entonces era el gobernador: Angel Maza.

La diferencia con las elecciones de ayer, es que Menem en aquella oportunidad perdió, pero ganó la tercera banca en juego por la minoría al ubicarse segundo.

Otro tropezón electoral lo sufrió en las elecciones presidenciales del 27 de abril de 2003. Menem, no obstante, esa vez sí ganó, en primera vuelta, pero debía ir a una segunda vuelta programada para el mes siguiente, con el actual presidente Kirchner.

La abultada derrota que pronosticaban las encuestas y el creciente rechazo electoral que concitaba su figura, fueron las causas para abandonar la pelea por la Rosada y Kirchner quedó consagrado Presidente. 

Menem había ganado por primera una elección importante cuando en 1973 se consagró gobernador de La Rioja. Luego llegó la dictadura y fue preso. Pero en 1983, triunfó nuevamente y fue gobernador por segunda vez.

En 1987, se presentó a la reelección y volvió a ganar por más del 60 por ciento. Luego ganó ampliamente las elecciones internas del justicialismo, celebradas el 8 de julio de 1988, en las que se definió el candidato a presidente por el peronismo.


 


Allí se puede marcar una frontera en la trayectoria política de Menem. Hasta ese momento, Menem se mostraba como un caudillo federal, nacionalista, democrático, peronista y con abultada cabellera y patillas. Luego de 1989, la historia es conocida y los resultados  obscenamente visibles.


 


Ese resonante triunfo frente a Antonio Cafiero lo transformó en candidato y luego triunfó cómodamente en las presidenciales del 14 de mayo de 1989. Repitió en las elecciones realizadas también el 14 de mayo, pero de 1995, cuando fue reelecto.

En las elecciones del sábado, es la primera vez en la historia de sus participaciones electorales que Menem se queda sin nada y su aura de presunto imbatible rodó por el suelo a raíz de los esquivos votos de sus comprovincianos.

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