¿Misión imposible? La apuesta de los caudillos peronistas para quitarle poder a los Kirchner
La semana pasada se reunió en la provincia de San Luis el Congreso del Partido Justicialista, encabezado por peronistas opositores al gobierno de Néstor Kirchner. minutouno.com dialogó con uno de los asistentes, el ex senador Eduardo Menem, y con un licenciado en Ciencias Políticas quienes analizaron las posibilidades de este frente pensando en las elecciones presidenciales de octubre.
Entre los principales protagonistas del encuentro estuvieron el ex presidente Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saa (ex gobernador puntano y fugaz presidente de la Nación en la última semana del 2001), Ramón Puerta (ex gobernador misionero y también efímero primer mandatario en aquellos días) y Jorge Sobisch (gobernador de Neuquén) en representación de algunos partidos que adhieren al Frente Justicialista.
El optimismo de Menem
“La fórmula será netamente peronista. No admitimos ir con el furgón del Frente para la Victoria. Kirchner hace lo que quiere. Si hemos hecho esta movida es para hacerle frente a cualquier candidato. Queremos llevar nuestra propuesta y participar en la contienda electoral y tendremos muchos más votos de lo que indican las encuestas que son encargadas por el oficialismo”, expresó a minutouno.com Eduardo Menem, ex senador justicialista que formó parte del Congreso.
Para el hermano del ex presidente, la intención de los Kirchner es perpetuarse en el poder. “Para Néstor y Cristina el poder es un bien ganancial y lo tienen que compartir entre los dos. La candidatura de la primera dama se definió en la intimidad del hogar conyugal”, dijo. “Muchos dicen que somos la vieja política. ¿Y qué son los Kirchner?, se preguntó. “Ellos han estado en los mismos tiempos políticos que nosotros”, se contestó.
¿Un pasado que los condena?
En la última elección presidencia (2003) Carlos Menem se impuso en la primera vuelta con el 24% de los votos y finalmente desistió de participar en el ballottage contra Néstor Kirchner. El ex gobernador de La Rioja había obtenido la mitad de los votos que en 1995, cuando fue reelecto.
“Memen ganó la primera vuelta en un contexto de crisis del país cuando aún no se había salido de ella. La gente ya no lo tiene más en cuenta”, expresó Alvarez Galante.
Eduardo Menem no coincidió para nada con esta apreciación y está convencido que su hermano tiene una legitimación que no tiene ningún otro político en la actualidad. “En 2003 sacó más votos que los otros. Duhalde puso todo el aparato de la provincia de Buenos Aires para favorecer a Kirchner. Si hubiera habido internas en el justicialismo todos los votos peronistas hubieran sido para mi hermano”, aseveró.
Para Eduardo Menem, Adolfo Rodríguez Saa es un político que ha demostrado “condiciones excepcionales” para administrar su provincia, la que más progresó en el país, según su forma de ver. “Pero sufrió los embates de los que estaban preparándose par asumir nuevamente el poder durante la semana en que fue presidente. Es un hombre que merece mucho respeto”, resaltó.
En cuanto a la participación en este frente anti-kirchenerista del actual gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch,el ex senador consideró "que de ninguna manera se le puede achacar la responsabilidad” por el asesinato del docente Carlos Fuentealba en una protesta por aumento salarial. “Fue un hecho desgraciado y una acción aislada”, resaltó.
“Son dirigentes políticos que no pueden trascender más allá de sus provincias”, dijo el politólogo, en relación a estos pesos pesados del justicialisamo. “Rodríguez Saa tuvo muchas presiones la semana que fue presidente y no pudo superarlas y Sobisch está participando en el juego de los perdedores al no poder contar con el apoyo de Macri por el tema Fuentealba. No va a restar más de lo que restó, pero tampoco sumara votos”, vaticinó.
Por último, Menem expresó que le da lo mismo tener que enfrentar a Cristina Fernández que a Néstor Kirchner y aseguró que el candidato del justicialismo disidente disputará la segunda vuelta con la primera dama.
“He tenido una relación normal con Cristina en el senado hasta que se convirtió en primera dama y se transformó en soberbia y arrogante. Es una mujer que se maneja con deprecio y en forma despectiva”, sentenció.
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