Para el macrismo, el 2009 estará cargado de peleas hacia fuera y dentro
Por NA
Este tema se tocó además la semana pasada en otra cena a la que asistió Macri, su jefe de Gabinete, Horacio Rodríuez Larreta, los diputados nacionales Federico Pinedo, Paula Bertol, el legislador porteño Oscar Moscariello, y el apoderado del PRO, José Torello.
No se llegó allí a una definición porque la discusión -celebrada en el museo Sívori- se centró en otro tema que mantendrá ocupado al PRO durante 2009: la posibilidad de un acuerdo con la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.
Luego de que la dirigente opositora coqueteara con esa posibilidad, los macristas comenzaron a preguntarse si era posible llegar a un acuerdo nacional pero al mismo tiempo competir con la Coalición Cívica en la Ciudad, ya que Carrió podría postular a una figura fuerte de su partido a legislador porteño.
Sin embargo, en los últimos días el ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti, calificó de "sectario" al líder de la UCR, Gerardo Morales, aliado de Carrió, lo que muestra que la posibilidad de un acuerdo electoral que logre reunir a toda la oposición no parece hoy mucho más que una expresión de buenos deseos.
En el macrismo también prevén que los cruces con el kirchnerismo se intensifiquen debido al desembarcó del ala más dura en el PJ porteño.
Durante 2008, el macrismo le atribuyó a ese sector responsabilidad ante los paros docentes, la protesta en la Villa 31 y otras manifestaciones, y en este sentido, con el comienzo del año electoral, algunos miembros del Gobierno porteño estiman que "se generarán" nuevos conflictos sociales.
Según fuentes macristas, el objetivo sería "complicar la gestión" de Macri, quien cree que la acción de gobierno es una pieza fundamental para lograr hacer una buena elección este año y comenzar a mirar a las presidenciales de 2011.
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