Picolotti: de Botnia al Riachuelo

Política

Romina Picolotti, una abogada y especialista en medio ambiente llegó al Gobierno en junio de 2006 de la mano del entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, pero su gestión fracasó en cuestiones clave como el saneamiento del Riachuelo o el funcionamiento de la pastera Botnia. 

Su arribo al Gobierno desde una ONG significó una jerarquización de la política medioambiental, en plena lucha de los asambleístas de ualeguaychú contra las papeleras.

Como parte de la movida, la Secretaría de Medio Ambiente, que hasta entonces estaba bajo la órbita del Ministerio de Salud, pasó a depender directamente de la Jefatura de Gabinete.

Pero luego de un primer período auspicioso, Picolotti comenzó a acumular tropiezo tras tropiezo, muchas veces por su escasa experiencia con la gestión y otras por su falta roce político, lo que le valió el recelo de otros funcionarios.

Picolotti es abogada, titular del Centro de Estudios de Derechos Humanos y Medio Ambiente -con sede en Córdoba capital- e integró la delegación argentina que litigó ante la Corte de La Haya por el conflicto de las papeleras.

Justo unas semanas antes de su nombramiento, la especialista había recibido el Premio Sofía, en Oslo (Noruega), por su contribución innovadora a la promoción del vínculo entre los derechos humanos y el medio ambiente.

Poco después de asumir Picolotti solicitó al Congreso que se declare la "emergencia" sobre el Riachuelo, pero su gestión terminó en medio de exhortos de la Corte Suprema para que cumpla con el plan de saneamiento reclamado.

Tres meses después de su llegada al poder, el diferendo por Botnia que la llevó hasta la Casa Rosada le generó los primeros reproches, porque no logró neutralizar los cortes de ruta que la asamblea de Gualeguaychú utilizó sistemáticamente como método de protesta y mantuvo un fuerte enfrentamiento con la Cancillería por la estrategia ante la Corte Internacional de La Haya.

El avance de una causa en su contra por presuntos desmanejos contables en su área obligaron al Gobierno a salir en su defensa en reiteradas ocasiones en medio de rumores de renuncia, antes de que finalmente la presidenta Cristina Kirchner decidiera soltarle la mano.

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