Así Néstor Kirchner se convirtió en presidente

Política

Carlos Kunkel, diputado mandato cumplido, fue jefe político de Néstor Kirchner cuando era estudiante universitario. Fue parte del Grupo Calafate desde 1998.

A diez años de la ausencia de Néstor Carlos Kirchner lo seguimos recordando con el afecto, el respeto, la admiración y la consideración que nos mereció con su práctica de vida permanente.

Yo lo había tratado entre 1969 y 1970 cuando estudiaba Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Por entonces yo era referente del brazo universitario de la Juventud Peronista, la PUR. Yo estaba terminando mi carrera y al poco tiempo fui designado por mis compañeros como referente de la JP de La Plata, Berisso y Ensenada con las ramificaciones que teníamos en el interior del país con las que llevábamos nuestras consignas y nuestro material de lectura por los propios militantes del frente universitario.

En 1998 se concreta una reunión del Grupo Calafate a la que fui invitado por Eduardo Alberto Duhalde para participar del mismo. Ahí retomé en contacto con Néstor Kirchner después de casi 30 años. En 1999 se realiza en Córdoba la segunda reunión del Grupo Calafate y ahí después de analizar la situación política e institucional que vivía el país en un proceso electoral en marcha con las elecciones prácticamente definidas, viene y me dice "flaco, vamos a hacer lo posible por obtener los mejores resultados en nuestros respectivos lugares de militancia, la derrota es irreversible".

Faltaban 20 días para las elecciones y ya estaba cantado que la Alianza del radicalismo con Chacho Álvarez iba a lograr llegar al gobierno. Lo que estábamos también seguros era que eran incapaces de llevar a cabo un buen gobierno como lo terminaron demostrando. Quedamos en vernos después de los comicios. Nuestro próximo encuentro iba a ser en noviembre de 1999.

Nos encontramos en Teatriz, un restaurante cercano al departamento de Néstor y Cristina. Charlamos la posibilidad de reiniciar una convocatoria de la militancia para la reorganización del Movimiento Peronista a partir de su reconstrucción. Cuando terminamos de almorzar salimos a la vereda. Estábamos los dos solos. Quedaron adentro Cristina, Carlos Zannini, Paco Larcher y Dante Dovena. Yo le dije "mirá... Está muy bien y es imprescindible que lo hagamos. Los radicales para gobernar, por más que tengan a Chacho como acompañante, no van a saber hacer las cosas. Me gustaría que lo hicieran mejor, pero tenemos que prepararnos para el desastre que van a dejar y reasumir la conducción del país como le corresponde al peronismo para sacarlo de la difícil situación que nos van a dejar, pero si decimos que apuntamos al 2003 no nos van a seguir ni los compañeros que están ahí adentro. Tenemos que lanzar el 2007 como una alternativa".

Así comenzamos las recorridas durante todo el 2000. Los martes salíamos de Aeroparque siempre después de las 17.30. A esa hora, Néstor Kirchner recibía información económica y le gustaba evaluarla durante el vuelo antes de recorrer. Así llegábamos a una ciudad en la que quizás había diez compañeros y difundíamos las declaraciones en uno de los tres canales de noticias que había por entonces. Nosotros llevábamos un equipo para que filmara nuestros actos que eran periodistas del canal de Santa Cruz. Con esto fuimos sembrando la semilla.

Cuando en 2001 se produce lo que no queríamos, pero habíamos previsto, ahí nos lanzamos para tratar de reagrupar el peronismo y logramos en 2003 acceder al gobierno con un 22% de los votos contra el 24% de Carlos Menem.

Me acuerdo que un día Carlitos Zannini me encuentra en el pasillo de la Casa Rosada, yo era Subsecretario General y él Secretario de Legal y Técnica, y me dice "¡Flaco! Tenemos que tener en cuenta la situación en la que estamos. Estamos en un río lleno de pirañas, en bolas y montados sobre un palo y remando, pero con un palo de escoba. No con la escoba... Remando con un palo".

Nuestra situación de representatividad era muy débil y había que construirla desde la base de un mensaje claro y contundente para el conjunto del pueblo argentino para recuperar su fe y su esperanza. Logramos hacerlo. Esto pudo ser posible por la decisión, el pulso y la sapiencia de Néstor Carlos Kirchner a quien aún tenemos que recordar y notamos su ausencia.