De Once a Castelar: el derrotero del FF.CC. Sarmiento

Política

De la peor catástrofe de la historia ferroviaria argentina a esta nueva tragedia, un año y medio después. Los anuncios y el plan integral para mejorar el servicio.

El 22 de febrero de 2012, con el choque en la Estación Once, comenzó el derrotero del tren Sarmiento. Primero se rescindió la concesión a sus antiguos dueños (la familia Cirigliano, a cargo de Trenes de Buenos Aires, juzgados por la masacre que dejó 51 muertos) mediante el decreto 793. Se acusó a los empresarios de "incumplimiento de contrato".

La línea pasó entonces a una nueva gestión comandada en nombre del Estado por los empresarios Benito Roggio y Gabriel Romero. A través de sus empresas Metrovías y Ferrovías, respectivamente, se hicieron cargo del servicio mediante la Unión de Gestión Operativa Mitre-Sarmiento (UGOMS). El modelo de negocio es una réplica de la Unión de Gestión Operativa Ferroviaria (UGOFE) que controla desde hace años la Línea Roca: el Estado paga los salarios y subsidia a las empresas, que a su vez gestionan los trenes.

Desde entonces, el Sarmiento fue noticia por diferentes razones: la primera fue cuando asumió Alejandro Ramos como secretario de Transporte, en reemplazo del procesado Juan Pablo Schiavi. La secretaría de Ramos, ligado al actual ministro de Defensa, Agustín Rossi, por su militancia en Santa Fe, pasó en junio a la órbita de Florencio Randazzo, que quedó al mando del novedoso ministerio de Interior y Transporte.  

Randazzo anunció la renovación y la reactivación del tendido ferroviario. También, inversiones millonarias: "Las más importantes de los últimos 100 años en el país". Pocos días después –el 19 de junio- trabajadores le informaron al ministro que una formación del Sarmiento se quedaba sin frenos cerca de Once y el delegado gremial Edgardo Reynoso explicaba que "de milagro" los trabajadores habían podido activar la emergencia y evitar un accidente. Era una formación de doble piso.

Ese mismo mes, además, dos jóvenes murieron arrollados por el Sarmiento en Ciudadela, cuando cruzaron con su auto un paso nivel cuya barrera no funcionaba.

La renovación comenzaría por el Sarmiento, pero en julio de 2012, a un mes de asumir, Randazzo ya anunciaba que extenderían las mejoras hasta la línea Mitre. En septiembre, designó al ex interventor de TBA, Raúl Baridó, como subsecretario de Transporte Ferroviario: anunciaron mejoras en seguridad para el Sarmiento. Pocos días después hubo un susto en Caballito, cuando se incendió una formación. No hubo heridos.

En marzo de 2013, Randazzo anunció que para julio –el próximo mes- estaría renovada toda la flota del Sarmiento. Quince días antes, una explosión en una formación entre Once y Caballito había generado temor entre pasajeros que saltaron a las vías.

En febrero de este año se anunció la llegada –para febrero de 2014- de los 405 vagones nuevos comprados a China, a razón de 1.270.000 dólares por coche. En total serían 55 trenes nuevos. Fue a un año del peor accidente de la historia ferroviaria argentina. 

El proyecto integral incluye la renovación de todos los coches que tiene la UGOMS (Mitre y Sarmiento), arreglos y mejoras de vías, estaciones y pasos a nivel, y demandaría casi 5 mil millones de pesos.

Por Brian Majlin

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