Un refugiado político sufrió las cárceles bonaerenses y lo contó
Por NA
- Raúl Paiba estaba acusado de pertenecer a un movimiento guerrillero peruano y lo detuvieron en Ezeiza cuando ingresaba al país para participar de un congreso médico.
- Estuvo un mes detenido en un penal bonaerense antes de ser declarado refugiado político por la Cancillería y denunció apremios ilegales e condiciones infrahumanas de detención.
Un ciudadano peruano con estatus de refugiado político de Naciones Unidas (ONU) que estuvo detenido en la Argentina, denunció malos tratos del Servicio Penitenciario Bonaerense, por lo que se inició una causa en la Justicia.
El juez Ferreiro Pella rechazó un pedido de excarcelación y confirmó la continuidad del proceso contra Paiba.
Tras estar detenido casi un mes, la Cancillería argentina calificó a Paiba como refugiado político, lo que obliga al juez a dejarlo en libertad y permitir su extradición a Chile, donde permanece en la actualidad.
Durante su detención, el abogado Claudio Pandolfi visitó a Paiba en Ezeiza, donde constató los golpes que padeció y las malas condiciones de alojamiento.
El hecho fue denunciado ante el juzgado, junto con un informe médico que se le realizó a Paiba donde constan los graves hematomas producto de los golpes que recibió, los cuáles fueron causados por "un elemento duro y romo".
La agencia Noticias Argentinas accedió a un escrito del propio Paiba que envío desde Chile, donde denuncia los malos tratos que aplica el Servicio Penitenciario para con los presos, y en especial contra él.
"Te llamaban por celda y tenías que ir corriendo a tu celda donde en el camino como callejón oscuro te golpeaban con palo donde te cayeras, en tu celda te esperaban tus pertenencias revueltas y algunos con preguntas que contestar", describe Paiba.
"En esta celda las paredes y el piso está lleno de cucarachas chiquitas, no tiene luz, la taza del water (inodoro) es asquerosa con restos de excrementos pegados y secos, el lavatorio con restos de comida secos, pedazos de periódicos en el piso con excrementos mosquitos, zancudos, el colchón húmedo que olía a podrido, la ventana con una malla de protección de fierro en la parte de afuera con residuos de pan y comida, por eso les pedí una escoba para limpiar la celda y me la negaron", cuenta Paiba.
Además de los golpes, Paiba denuncio ser humillado por integrantes del Servicio Penitenciario que lo fotografiaron desnudo, y por las burlas por su condición de peruano.
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