Los restos del genocida todavía no fueron trasladados a Mercedes, como se había anunciado. Los cementerios de esa ciudad no fueron notificados del arribo del cuerpo. La familia, en silencio.
Cinco días después de su muerte, el destino de los restos del ex dictador militar Jorge Rafael Videla (1976-1981) sigue siendo hoy una incógnita y no se conoce públicamente si ha sido inhumado o no, mientras los deudos guardan silencio. En los dos cementerios de Mercedes, la ciudad natal del fallecido tirano, informaron que no existía ningún pedido de entierro para el anciano de 87 años.
A las puertas del cementerio público, que funciona de 7 a 19 horas, persistía este miércoles una guardia periodística de fotógrafos y camarógrafos, deseosos por tomar imágenes si se produjese el ingreso del cortejo fúnebre del ex teniente general.
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Asimismo, en el estudio jurídico Casabal Elía, que representó a Videla en varios procesos judiciales, informaron que el abogado Adolfo Casabal Elía "no quiere tener contactos con periodistas".
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Pero no hay información acerca de si el cadáver ya ha sido retirado de allí o no, acaso en un intento de la familia por evitar muestras de repudio social.
En Mercedes está convocada, a las 19, una concentración de protesta a la hipotética inhumación allí de Videla, junto a la placa conmemorativa de los mercedinos desaparecidos y asesinados por la dictadura.
Videla murió el viernes, entre las 6 y 8.30, en su celda del pabellón de condenados y procesados por delitos de lesa Humanidad, que hay en el penal federal de Marcos Paz, donde cumplía una condena unificada a reclusión perpetua.
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