Dos condenas a perpetua y un juicio trunco
La historia judicial del mayor represor de la Argentina. Estaba siendo juzgado por su responsabilidad en el Plan Cóndor. El año pasado, 50 años por el robo sistemático de bebés.
El represor Jorge Rafael Videla estaba siendo juzgado por los crímenes cometidos en el Plan Cóndor, se había negado a responder preguntas sobre el caso y había reiterado que era un "preso político" y que tenía "una crisis de memoria".
Videla, quien ejerció la presidencia de facto durante cinco años a partir de marzo del '76, estaba alojado en el pabellón de condenados por delitos de lesa humanidad en el Penal de Marcos Paz, y desde allí se determinó que estaba en condiciones de declarar en el nuevo juicio que debía enfrentar.
A fines de 2012 fue condenado a 50 años de prisión por idear y ejecutar un plan sistemático y generalizado para robar y ocultar bebes nacidos en cautiverio durante la última dictadura cívico militar, en uno de los juicios más importantes realizados contra los jefes del régimen militar porque por primera vez la Justicia consideró que existió un plan para hacer desaparecer a los hijos de las personas detenidas ilegalmente.
Antes de esa sentencia, Videla ya había recibido dos condenas a reclusión perpetua, una en Córdoba y otra en la denominada e histórica causa XIII, de 1985.
En Córdoba, el Tribunal Oral Federal 1 de esa ciudad condenó en 2010 a prisión perpetua a Videla y a Luciano Benjamín Menéndez por haber secuestrado, torturado y fusilado a 31 presos políticos que se encontraban a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en la Unidad Penitenciaria 1 entre abril y octubre de 1976.
Videla ya había sido juzgado y condenado por otras violaciones a los derechos humanos en el histórico juicio a las Juntas Militares de 1985. Pero en 1990 salió en libertad por un indulto del entonces presidente Carlos Menem. Ese beneficio lo perdió en 2005 cuando la Corte Suprema lo declaró inconstitucional. Desde entonces fue imputado en diversas causas y el de Córdoba fue el primer juicio.
Esta semana, una vez más en los tribunales de Comodoro Py, Videla, de 87 años, estuvo sentado en el banquillo de los acusados únicamente para desconocer la jurisdicción del Tribunal Oral Federal 1 para juzgarlo.
Reiteró lo que dice siempre: que los delitos por los que se lo juzga ahora, cometidos en el marco del plan de cooperación represiva entre las dictaduras de la región, eran "cosa juzgada" desde 1985, en el histórico juicio a los comandantes.
Muy lentamente leyó durante diez minutos un memorando, en el que dijo asumir "íntegramente" la responsabilidad por los delitos cometidos por sus subordinados durante la "guerra antiterrorista".
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