55 años sin Evita, el ícono que marcó un punto de inflexión en la historia argentina
Hoy se cumple un nuevo aniversario de la muerte de "La abanderada de los humildes" y minutouno.com recuerda su obra por los más pobres.
El 26 de julio de 1952, a las 21:40, el locutor de la Secretaría de Información Pública leyó el histórico comunicado que informaba el "paso a la inmortalidad, a las 20.25 de la jefa espiritual de la Nación". Mañana se cumplirá el 55 aniversario de la muerte de María Eva Duarte de Perón, que falleció de cáncera los 33 años. La abanderada de los humildes, como la llamaban sus admiradores, marcó un punto de inflexión en la historia argentina al convertirse en ícono de la lucha social y de las mujeres dirigentes para las generaciones posteriores.
Una mujer llamada Eva
Evita y el voto femenino
La esposa de Perón fue la artífice de la sanción de la Ley 13.010 ( en Septiembre de 1947) que incorporó a la mujer a la actividad política, permitiéndoles la emisión del voto, actividad que hasta ese momento era sólo derecho y obligación de los hombres.
“Fue una figura importante del gobierno peronista. Perón fue excesivamente personalista y no quería que un dirigente de su propio partido le hiciera sombra y por eso le otorgó poder a su esposa”, expresó el historiador José Vazeilles. “Ella tenía mucha pasión, talento político y cobró vuelo propio. Tenía una actitud muy fuerte", agregó Vazeilles que tiene a su cargo dos cátedras de Historia en la UBA.
Eva Perón anhelaba acompañar a su marido en la fórmula presidencial para el año 1952. Sin embargo, el cáncer, y diferencias con el Ejército y sectores del partido Peronista le jugaron una mala pasada.
“Ella se entregó cuando Perón le dijo que no lo iba acompañar en la fórmula por su enfermedad. Fue un gran dolor que ella no pudo soportar. Lloraba porque estaba desilusionada”, dijo Roy.
"Mis descamisados, yo quisiera decirles muchas cosas, pero los médicos me han prohibido hablar. Yo les dejo mi corazón y les digo que estoy segura, como es mi deseo, que pronto estaré en la lucha, con más fuerza y más amor, para luchar por este pueblo al que tanto amo, como lo amo a Perón”.
Estas palabras las pronunció Evita interrumpidas por el llanto el 17 de octubre de 1951, en el festejo de un nuevo aniversario del Día de la Lealtad, con su salud ya muy deteriorada, en lo que fue uno de sus últimas palabras públicas para con su pueblo.
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