Abandonados a la soledad o el fin de un amor que parecía eterno
Llevan un largo tiempo en pareja. Aman y sienten que son amados. Proyectan una relación a futuro, consideran a esa persona como el amor de su vida y desean formar una familia. Sin embargo, su media naranja decide cortar la relación abruptamente, dejando a su ex en una situación de abandono y desamparo.
Los especialistas sostienen que hay parejas en las que uno de los integrantes depende mucho del otro y cuando ese otro se va deja un espacio vacío y es por eso que rescatan la importancia de construir la relación, de modo tal que no haya esa dependencia tan marcada.
Sin embargo, en los últimos tiempos la relación no iba de la mejor manera. La última semana antes de terminar, su pareja se fue unos días a Cariló para participar de de un congreso para odontólogos. “Al segundo día no me llamaba y estaba preocupado porque tenía algún indicio. El último mes yo le había planteado que la sentía distante, que no la veía compenetrada con la relación”, confesó el muchacho.
Durante los días en que su novia estaba de viaje, Gustavo necesitaba imperiosamente estar en contacto con ella y una de las noches lo llamó y él, según comentó, estaba con una ansiedad enorme y al día siguiente decidió ir a la casa de su novia en Escobar porque se sentía muy angustiado.
“Cuando me vio me puso una cara de culo increíble y me dijo que se sentía invadida por mi, que quería descansar y que los sentimientos no eran los mismos que antes. ´´No sabes lo difícil que es dejar a alguien que te ama tanto”, le dijo ella esa noche. "Le respondí: vos sabes lo que significa que te deje alguien a quien amas tanto”.
Desde ese día Gustavo no supo más nada de ella. “Estuve cuatro meses loco. Yo creía que era el amor de mi vida. Estuve enfermo de amor por ella”, confesó el joven que hace un tiempo está en pareja con una chica norteamericana con quien tiene pensado irse a vivir a Estados Unidos.
"Creo que nunca me recuperé de ese golpe"
Verónica (33) ahora está casada y tiene un hijo de tres años, pero en sus días de juventud sufrió por un amor al que ella consideraba como el hombre de su vida. A los 19 conoció a una persona en la facultad y estuvieron de novios durante un año y medio.
“Estaba convencida de que iba a ser el padre de mis hijos, que me iba a casar, pero un día me cortó por teléfono, diciéndome que estaba mal y que no quería verme. Yo le ofrecí tomar un café para charlar pero el no quiso. Al poco tiempo me enteré que me dejó por otra”, rememoró.
En ese momento Verónica sintió que se le venía el mundo abajo. “Creo que nunca me recuperé de ese golpe. Me acuerdo de eso con mucho dolor. “Estaba con mucha depresión y no me levantaba de la cama”, dijo.
Sabrina (27) conoció a su primer amor en el colegio secundario y estuvo de novia con él durante cinco años. “Fue mi primer todo, estaba re enamorada. Nos íbamos de vacaciones con mi familia o con la de él”, contó.
Sin embargo, se enteró que su novio la engañaba y decidió cortar la relación aunque después se terminaría arrepintiendo. Luego de estar saliendo tres meses con un chico más grande que ella se dio cuenta que quería volver a estar con su ex. “Esa persona ya no estaba y sufrí todo un año de tristeza. Lloré mucho y me agarró una cosa media obsesiva”, comentó.
Para Sanchez Negrete, la primera reacción del abandonado es de enojo, de depresión y de una búsqueda de intentos para que esa persona vuelva con ellos. "Hay que aceptar que el otro se fue. Muchos no lo reconocen y hacen cosas para obligar al otro a estar con alguien que no quiere estar”, puntualizó.
Algunas de estas locuras las cometió Sabrina con el objetivo de recuperar a su primer hombre. “Me paraba en la puerta de su casa para ver si lo veía y me la pasaba sacando plata de un cajero que estaba enfrente de donde él vivía. Me puse re densa, le escribí cartas, mails, pero no quiso saber nada”, dijo.
“Estaba enferma. Cuando salí de la cama y retomé mi rutina tenía la esperanza de que me diera una sorpresa y me pasara a buscar por la parada del colectivo”, expresó Verónica.
La especialista sostuvo que esos momentos de duelo y abandono son ideales para revalorizarse como persona y volver a tener la posibilidad de explorar cosas que tal vez hayan quedado en el olvido y aconsejó que lo peor que pueden hacer es aislarse.
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