Además de una gran empresa, los Grobo tienen libro propio

Sociedad

*A todo lujo, en una caja y lleno de sorpresas, “los que hacen Los Grobo” publicaron “El libro de Adolfo”, para contar la historia de Adolfo Grobocopatel, uno de los hombres más influyentes del campo argentino.
*Cómo forjó su fortuna, cómo conoció a su esposa, Edith, y cómo crió a sus cuatro hijos, todo en un texto lleno de fotos y anécdotas que reflejan la historia de muchos hijos de los inmigrantes de fin de Siglo XIX.

“Más vale hablar bien de uno y no mal de los demás”, dice Adolfo Grobocopatel, el “rey de la soja de la Argentina” cuando se dispone a dar una entrevista para su libro.

Y para hablar bien, arranca contando algo de la historia de su familia:

Bernardo Grobocopatel, el padre de Adolfo, empezó trabajando como peón en Smith, y al principio no les sobraba nada: “A las 12 comíamos el puchero y a veces había una sola manzana: la mitad para mi hermano Lito y la mitad para mí”, recuerda Adolfo. “A las seis menos cuarto nos daban una regia taza de café con leche. Y a la noche, con lo que sobraba, se hacía ‘ropa vieja’. Pero nunca nos faltó comida, eso con seguridad”, señala.



- Bernardo pasó de peón a patrón al asociarse al yerno de su jefe  y entre los dos fundaron Iscoff & Grobocopatel, acopiadores de pasto. Así, de trabajar duro para cuidar a cuatro hermanas mujeres y un padre sordo, pasó a formar su propia familia, tomar decisiones y pagar jornales. Fue un salto enorme.



- Además, por esa época, la expectativa de que su hijo Adolfo terminara la secundaria y la necesidad reseguir más de cerca cuestiones administrativas y financieras los llevaron a mudarse a Carlos Casares en 1950.



- Y ya más grande, viviendo en Casares, conoció a quien sería su mujer: “Si una persona es linda cerca de los 70 años, es porque fue impresionante”, dice Adolfo para describir la belleza de Edith  Feler a los 13 años, cuando él la conoció. “Había salido reina de una fiesta judía, era un churro impresionante. Estuvimos cinco años de novios”, recuerda Adolfo.



- Adolfo y Edith se casaron según el rito judío el 20 de agosto de 1960 y vivían del trabajo que él hacía en el campo junto a su padre y a sus hermanos.



- “El año que papá murió –dice Adolfo-, nos pasó algo que fue como habernos sacado la grande, tuvimos una cosecha espectacular y ese fue el gran despegue de los hermanos Grobo”.



- Los años 73 y 74 fueron excepcionales para el campo y ellos lo supieron aprovechar: empezaron a involucrarse más en la agricultura y se hicieron estancieros.



- Edith y Adolfo tuvieron cuatro hijos: Gustavo, Andrea, Gabriela y Matilde



- Y toda la familia se concentró en el mismo objetivo: hoy todos trbajan en la empresa “Los Grobo”.

Dejá tu comentario