Adictos al juego: cómo detectar, tratar y ayudar a un "ludópata"

Sociedad

*No pueden dejar de jugar, y por ello pierden desde sus casas hasta la familia.
*En la Argentina son cada vez más los jugadores compulsivos que no saben que cayeron en esta enfermedad.
*Sepa cuándo su famliar o amigo es un adicto al juego.
* minutouno.com habló con una especialista.

Apuestan todo lo que tienen por algo que vas más allá de juego. Sin saberlo, o al menos sin notarlo, cayeron en esta temible adicción que los lleva a cruzar barreras insospechadas. Son ludópatas o adictos al juego. En la Argentina son cada vez más los jugadores compulsivos que, entre otras cosas, no sólo destruyen sus familias sino que también pueden llegar a perder sus casas en una apuesta desesperada. ¿Cómo se llega a esa situación que no pueden manejar? ¿Se puede prevenir? ¿Qué hay que hacer si tenemos un familiar ludópata?

“Consideramos a la adicción al juego como una enfermedad de carácter psicológico y no orgánico, aunque el cuerpo se vea comprometido en ella, tanto durante el tiempo de la adicción como de la abstinencia. Los factores familiares, históricos, personales y las situaciones de pérdida importantes, se tejen para desembocar en esta pasión irrefrenable y devastadora”, explica en su sitio de Internet Débora Blanca, psicóloga especialista en adicción al juego y co-directora de Entrelazar.

¿Cuáles son las diferencias entre un jugador social y un adicto?

Jugador Social: “Es alguien que puede hacer un cálculo de cuánto va a apostar y está dispuesto a perder ese dinero; va a divertirse un rato, a jugar una vez por mes o cada tres. Para él, jugar es una forma de compartir y divertirse”.

Jugador Adicto: “Éste no se divierte. Necesita de eso para aliviar cierto dolor y la única manera que encuentra para calmarse es jugar y apostar; no controla su impulso. Está enfermo, se propone no ir a jugar e incluso dejar de hacerlo, pero no puede cumplir con nada de esto”.


 


Lo primero que hay que hacer si se detecta a un ludópata es “pedir ayuda, pero no cualquiera, ayuda profesional; sino no hay salida”, cuenta la especialista.    

Sin darse cuenta, el juego hace su propia maniobra y casi sin notarlo, una persona puede caer en la enfermedad. Los adictos “se dan cuenta de que ya no lo pueden manejar pero psíquicamente opera un mecanismo que es la ‘desmentida’ -sostiene Débora Blanca a minutouno.com-, cree en la magia, en la suerte, entonces esto lo ayuda pensar que va a poder salir solo y se va metiendo en mayores problemas; se va aislando como sucede en todas las adicciones”. “Siempre está la creencia de que van a recuperar lo que se perdió”, afirma.

La prevención y el tratamiento

Es complicado notar cuando una persona llega a la adicción porque no lo admite y miente sobre sus actividades. “Hay cierto momento en el que un familiar empieza a detectar una conducta extraña, pero actúa un mecanismo de complicidad… por ejemplo, un marido sospecha que su esposa es adicta al juego pero le da dinero para otros fines, aún sabiendo que puede usarlo para su adicción”, apunta Blanca, y agrega: “Es difícil prevenir la adicción al juego”.

Sin embargo, la co-autora del libro “La adicción al juego ¿No vas más…?” marca algunas pautas para detectar a ese amigo o familiar que se convirtió silenciosamente en adicto.


 


La persona puede estar:


 


*Más irritable.


*Retraída.


*Deprimida


*Puede tener desfasajes en relación al tiempo o al dinero.


*No se sabe qué hace la persona durante el día.


*Desaparecen objetos y dinero.

Lo primero que hay que hacer si se detecta a un ludópata es “pedir ayuda, pero no cualquiera, ayuda profesional; sino no hay salida”. “Y la familia es muy importante en el tratamiento, porque un adicto no tiene los límites claros y sus parientes y/o amigos están para acompañarlo y marcarlo durante el tratamiento”, cuenta la especialista.

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