El portero fue acusado formalmente de homicidio agravado criminis causa y femicidio por la muerte de la adolescente de 16 años en el barrio porteño de Colegiales.
El portero Jorge Mangeri fue acusado formalmente de "homicidio agravado, criminis causa" y "femicidio" por el juez a cargo de la investigación del asesinato de Ángeles Rawson, Javier Ríos, quien entendió que el imputado, con la intención de vencer su resistencia para someterla sexualmente, le propinó una "golpiza" y la asifixió hasta quitarle la vida.
El único detenido por el homicidio quedó formalmente acusado de "haber abusado sexualmente de la menor Ángeles Rawson con el propósito de accederla carnalmente a cuyo fin le efectuó una golpiza destinada a vencer su resistencia a ser sometida sexualmente", según surge de la última indagatoria a la que fue sometido el portero.
Mangeri se aprovechó "por su condición de mujer y de la edad de la niña -16 años- y de la superioridad física, mediando violencia de género", según la imputación que el juez Javier Ríos le leyó cuando le amplió la declaración indagatoria.
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"Con una mano le comprimió el cuello —dejando improntas equimóticas en la zona— y con la otra la sofocó, obstruyendo los orificios nasales y la boca, manteniendo este mecanismo de asfixia mixta hasta que la niña perdió la vida", es la explicación que surge del expediente sobre cómo la mató.
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De esta manera, el juez amplió la imputación, cuya calificación se corresponde con la de "homicidio agravado, criminis causa" y "femicidio", por lo que le correspondería prisión perpetua en caso de ser condenado.
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De la lectura de los cargos surge lo que habría ocurrido antes de matarla: "A fin de evitar ser accedida carnalmente protegió su zona genital con ambas manos".
"El compareciente (Mangeri) en su intento de penetrarla trató violentamente de quitarlas de allí, lo que le provocó a la damnificada lesiones en el dorso de ambas manos", se detalla en la imputación.
También surge de la indagatoria que hay ADN de Mangeri "en los dedos índice, anular y mayor" de Angeles, y en la soga con la que fueron atados sus tobillos, "en la que quedaron rastros genéticos del compareciente y se halló, además, un cabello de características morfológicas similares al suyo".
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