Paula Asaro se refirió a la declaración del portero en la que se autoincriminó y dijo que le dio bronca no haberse dado cuenta más rápido que estaba frente al culpable.
La fiscal del caso Ángeles Rawson, Paula Asaro, afirmó que no se imaginó que el culpable del crimen podía ser Jorge Mangeri, en referencia a la declaración del portero que se autoincriminó.
"Lo de Ángeles me impactó. Y me frustró, me dio bronca no haberme dado cuenta más rápido que estaba frente a quien hoy es el único imputado y sobre quien el peso de la prueba resulta más que contundente. En
ningún momento me imaginé que podía ser Jorge Mangeri. El testimonio al que
menos trascendencia le daba era el de Mangeri, quien hasta ese momento había
colaborado en la investigación. Veía al padrastro todo el tiempo hablando por
los medios, con un protagonismo enorme, y no
me di cuenta que el responsable del hecho estaba en silencio. Me
reproché no haberlo visto de entrada", contó Asaro en diálogo con el diario Tiempo Argentino.
Respecto a la declaración, relató: "Cuando se sentó a declarar lo primero que le dije fue
"cuénteme qué pasó ese día". Y él se mostró reticente, empezó a
titubear, salió con lo de los apremios. Fue muy fuerte que se levantara el buzo
y quedaran a la vista las marcas que ahora dice que fueron con clavos de una
pared cuando se cayó de una escalera. La
autoincriminación no sirvió de nada para la causa. Cuando Mangeri dijo
que había sido el responsable yo ya había pedido la detención. Fue una decisión importante,
jugada y faltaba la prueba clave, la presencia del ADN en las uñas de Ángeles.
Yo no hubiera dormido en paz si el ADN no hubiera salido positivo y estoy
segura que si no hubiera dado ese resultado hoy Mangeri estaría en libertad.
Pero también queda más que claro que si no hubiera confesado, también estaría
preso por el estudio de ADN".
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En cuanto a los reproches que se hace, se refirió a una actitud del portero a tres días del hallazgo del cuerpo. "Hubo dos
momentos clave en la investigación: cuando fuimos a la CEAMSE, el lugar donde
apareció el cuerpo, nos hicimos una idea, casi un preconcepto de quién podía
haber sido. Tuvimos la impresión de que estábamos buscando una aguja en un pajar,
que si el responsable estaba allí nos iba a resultar muy difícil encontrarlo.
Pero claro, estábamos en el escenario equivocado. Al día siguiente se allanó la
casa de Ángeles, junto con el juez Roberto Ponce, el secretario Pablo Cina y mi
secretario Diego Pegolo. Allí constatamos que Ángeles había vuelto y que si
había sido asesinada en el edificio, no pudo haber sido adentro del
departamento. Mangeri estuvo todo el tiempo detrás de mí; fue él quien nos indicó en las filmaciones que Ángeles aparecía grabada llegando al edificio.
Hoy, con el diario del lunes, parece casi obvio hilar una cosa con la otra,
pero en ese momento no nos dimos cuenta que podía ser él".
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Por último, se refirió a la sospecha que pesó sobre el padrastro Sergio Opatowski. "La madre de Ángeles, pese a su dolor y desesperación, defendió
desde un primer momento a Sergio Opatowski. Le pregunté si podía ser él y fue
categórica: ´Es imposible´. Pese
a que la sociedad ya lo daba por responsable. Los chicos lo querían
mucho y hablaban muy bien de él. Y la declaración de la mucama terminó de sacar de escena a la
familia. El testimonio de Dominga fue fundamental. Hasta mi hijo más chico volvía del colegio y me
decía: ´Mamá, mis compañeros dicen que estás en cualquiera, que fue el
padrastro´. La señora que trabaja en mi casa me decía ´Paula, fue el
padrastro´".
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