Apenas un año después de instalarlos, la Ciudad comenzó a retirar los contenedores de basura antivandálicos

Sociedad

Desde el gobierno de la Ciudad explicaron que la decisión responde a la necesidadde generar más espacio para el almacenamiento de la basura antes de su retiro.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a dar marcha atrás con una de las políticas implementadas hace apenas un año: la instalación de contenedores de basura antivandálicos. En ese camino y a modo de prueba piloto, las autoridades porteñas comenzaron a colocar nuevamente los contenedores tradicionales en algunos de los puntos neurálgicos y polos gastronómicos más concurridos del barrio de Recoleta.

Según explicaron fuentes del gobierno porteño a La Nación, "la decisión responde a una necesidad de ampliar la capacidad de los contenedores".

En el marco del endurecimiento de las medidas para hacer cumplir el horario establecido para sacar la basura -de 19 a 21-, las autoridades porteñas explicaron que el objetivo es contar con más espacio para almacenar las bolsas durante el día.

Contenedores antivandálicos

Contenedores antivandálicos

En el último año el gobierno encabezado por Jorge Macri instaló casi 7 mil unidades de estos contenedores en “puntos críticos” de la Ciudad.

A diferencia de los contenedores tradicionales, los antivandálicos tienen un sistema de apertura similar al de un buzón, que permite ingresar la basura de manera manual, pero dificulta retirarla. El dispositivo cuenta con una tapa con resorte que se cierra automáticamente y hace que la bolsa caiga dentro del contenedor. De esta manera, cuando otra persona vuelve a abrirlo, encuentra el “buzón” vacío y no puede ver qué hay en el interior.

Cuando fueron implementados, desde el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad, que en ese momento estaba a cargo de la gestión de la basura porteña, explicaron que el objetivo era “impedir que se arrojaran residuos voluminosos que no corresponden”. El sistema también buscaba evitar que las personas ingresaran en los contenedores para retirar residuos.

Sin embargo, desde su instalación se acumularon quejas de vecinos por distintos problemas con el funcionamiento de los dispositivos: bolsas que no entraban, puertas que no funcionaban correctamente y personas que, según los reclamos publicados, quedaban atrapadas al ingresar para buscar comida.

Para instalar los contenedores antivandálicos se fabricaron tapas especiales que reemplazaron las unidades que ya existían. Ahora, su reemplazo implicó en algunos casos reinstalar los sistemas antiguos y, en otros, comprar nuevas unidades.

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