Apto físico escolar: la importancia de hacer una evaluación médica real

Sociedad

Especialistas advierten que limitarse a obtener un certificado firmado sin un análisis real puede implicar riesgos evitables para la salud de los menores.

A pocas semanas del inicio de clases, miles de familias comienzan a gestionar el trámite del certificado de apto físico escolar, un requisito obligatorio para que los chicos puedan participar de las actividades en la escuela. En este sentido, especialistas advierten que limitarse a la simple firma de una ficha médica, sin controles reales ni evaluaciones profundas, puede implicar riesgos evitables en el estado de salud infantil.

“El apto físico escolar no debería entenderse como un trámite administrativo”, remarca la doctora Mónica Álvarez, pediatra del CMC Tucumán de Boreal Salud (MP 08113). La profesional explica que el certificado debe incluir una evaluación médica integral que permita detectar de forma temprana alteraciones cardiovasculares, respiratorias, posturales o metabólicas, muchas de las cuales no presentan síntomas evidentes. “Cuando no se realiza un control adecuado, estas condiciones pueden pasar desapercibidas y representar un riesgo durante la actividad física escolar”, agrega.

Qué debe incluir el apto físico escolar para cada edad

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En nivel inicial y primeros años de primaria, el apto físico escolar debe incluir una evaluación clínica completa: control de peso y talla, medición de la presión arterial, auscultación cardíaca y respiratoria, y revisión de antecedentes personales y familiares. Estos controles permiten acompañar el crecimiento y asegurar que el niño esté en condiciones de realizar actividad física acorde a su edad.

A partir de los 7 u 8 años, cuando la exigencia física dentro de la escuela comienza a aumentar, muchos profesionales recomiendan sumar estudios complementarios como el electrocardiograma. Este examen sencillo y no invasivo permite evaluar el funcionamiento del corazón y detectar alteraciones que no se manifiestan en la vida cotidiana, pero que pueden aparecer durante el esfuerzo físico.

Durante la preadolescencia y adolescencia, el apto físico escolar cobra aún mayor relevancia. El crecimiento acelerado, los cambios hormonales y el aumento de la intensidad en las clases de educación física hacen necesario un control más exhaustivo. Además del examen clínico y el electrocardiograma, se evalúan aspectos como la postura, la capacidad respiratoria y la adaptación del organismo al esfuerzo.

Verificar el calendario nacional de vacunación obligatoria

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Por estos motivos, otro punto clave es la verificación del calendario nacional de vacunación, que es gratuito y obligatorio en Argentina. En edad escolar se controlan especialmente los refuerzos de vacunas como triple viral, varicela, hepatitis B y triple bacteriana, y en la adolescencia se incorporan vacunas como meningococo y VPH. Tener el esquema de vacunación completo no solo protege al niño, sino que también reduce el riesgo de brotes dentro del ámbito escolar.

Los médicos también remarcan que reutilizar certificados de años anteriores o firmar fichas sin evaluación médica puede generar una falsa sensación de seguridad. Cada año el cuerpo cambia, especialmente durante la infancia y la adolescencia. Un control actualizado y completo es la mejor forma de prevenir riesgos y cuidar la salud de los chicos en la escuela.

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