Bariloche: un proyecto de lujo de Alan Faena reabre la disputa por las tierras del antiguo hotel de Perón

Sociedad

La resolución dejó afuera de la medida de no innovar al proyecto Cauma. El reclamo ambiental de fondo sigue pendiente.

Un emprendimiento turístico de lujo impulsado por el empresario Alan Faena en Bariloche quedó en el centro de una controversia ambiental y judicial. El proyecto se desarrolla sobre terrenos que décadas atrás estuvieron destinados al turismo educativo y social, una historia que volvió a cobrar relevancia en medio de los cuestionamientos de vecinos y organizaciones ambientalistas.

La iniciativa contempla un complejo de aproximadamente 33.000 metros cuadrados, con un hotel de alta categoría, cinco aparthoteles y 31 cabañas, en un sector próximo al lago Moreno y al Circuito Chico, uno de los principales atractivos turísticos de la Patagonia.

La discusión combina dos cuestiones: el impacto que las nuevas construcciones podrían generar sobre un entorno natural sensible y el cambio de destino de tierras que originalmente habían sido reservadas para actividades educativas y recreativas.

Proyecto Faena en Bariloche

Proyecto Faena en Bariloche

De los viajes escolares al desarrollo privado

La historia del predio se remonta a 1944, cuando el Estado nacional reservó alrededor de 47 hectáreas junto al lago Moreno para instalar campamentos educativos. El objetivo era facilitar el contacto de estudiantes argentinos con la naturaleza y promover los viajes escolares a la Patagonia.

El 31 de diciembre de 1953, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, un decreto transfirió el Hotel Ministro Pistarini y sus instalaciones al Ministerio de Educación para destinarlos al turismo escolar.

Durante décadas, el establecimiento recibió estudiantes y docentes de distintas partes del país. Para muchas generaciones, estos viajes representaron la oportunidad de conocer Bariloche, sus montañas y sus lagos.

Con el paso del tiempo, el inmueble quedó vinculado a la Obra Social para la Actividad Docente (OSPLAD). A comienzos de los años 2000, el municipio formalizó la transferencia gratuita del predio a esa institución.

El hotel cerró sus puertas en 2004 y, en 2008, los terrenos fueron vendidos a un grupo inversor vinculado a Alan Faena. Las operaciones de aquella época fueron informadas por alrededor de 15 millones de dólares.

De esta manera, un espacio que había tenido una finalidad educativa y social pasó a formar parte de un desarrollo turístico privado. El cambio de destino generó cuestionamientos sobre el patrimonio público y el futuro de las tierras.

Un megaproyecto en una zona de valor ambiental

El emprendimiento asociado a Faena prevé la construcción de un complejo turístico de grandes dimensiones en las inmediaciones del lago Moreno. El plan incluye un hotel de lujo, cinco aparthoteles y 31 cabañas.

El proyecto generó preocupación entre vecinos y ambientalistas por sus posibles efectos sobre los bosques, los cursos de agua y las áreas naturales próximas, entre ellas las reservas urbanas Laguna El Trébol y Morenito-Ezquerra.

Los cuestionamientos apuntan a la necesidad de evaluar no solamente las consecuencias de cada construcción por separado, sino también los efectos acumulados de los distintos desarrollos inmobiliarios en ese sector de Bariloche.

Entre los puntos planteados aparecen el movimiento de suelo, la modificación de la cobertura vegetal, la circulación vehicular y las demandas de infraestructura que podría generar el complejo.

Los reclamantes sostienen que es necesario realizar una evaluación ambiental integral que contemple el impacto conjunto de los emprendimientos de la zona, con participación de las instancias correspondientes y las audiencias públicas que pudieran resultar exigibles.

Qué resolvió la Justicia

La controversia llegó a los tribunales rionegrinos mediante un amparo ambiental colectivo contra la Municipalidad de Bariloche.

El 14 de octubre, la Justicia había dispuesto una medida cautelar para preservar los terrenos vinculados con los proyectos Faena y Cauma, con el objetivo de evitar intervenciones que pudieran modificar las condiciones ambientales mientras se analizaban los planteos.

Sin embargo, el 22 de octubre la jueza Marcela Trillini modificó el alcance de la resolución: excluyó al emprendimiento Cauma de las restricciones preventivas, pero mantuvo la medida cautelar sobre el predio de Faena.

La decisión no constituye una sentencia definitiva sobre la legalidad del proyecto ni determina por sí misma la existencia de un daño ambiental. La discusión de fondo continúa y deberá establecerse si los procedimientos de evaluación realizados resultan suficientes y si corresponde exigir un estudio conjunto de los desarrollos.

La Municipalidad de Bariloche cuestionó aspectos del proceso judicial y presentó recursos contra la decisión. La causa sigue su curso.

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