Basta de figuras de vidrio o tarjetitas, ahora de las fiestas te llevás un vino o un CD

Sociedad


  • Lejos quedaron los cisnes de vidrio, las figuras de tul, las muñequitas de porcelana y afines. Hoy  los souvenirs hicieron un giro radical y se volcaron a
    “lo útil”.

  • El factor económico y la moda fueron responsables de este cambio.

     En todas las casas deben acumularse figuras de tul convertidas en moños y traídas de decenas de cumpleaños de 15, casamientos y bautismos. El siglo XXI llamó al cambio, y hoy la mayoría de los padres, quinceañeras y parejas optan por “algo más útil”. El mercado, en tanto, hizo su parte: se acopló a la tendencia y ofrece los objetos más insólitos

    Bombones, vinos, imanes, fotos, velas y adornos de todo tipo son los nuevos souvenires que llegaron para instalarse y dejar en el pasado los inservibles y obsoletos objetos de recuerdo de algún momento o lugar determinado que, en su gran mayoría, fueron a parar al tacho. 

     ¿Acaso quién guardó más de un mes una de esas  tarjetita que se estilaba obsequiar al invitado luego de alguna reunión?. Hoy la tendencia va por el camino de la funcionalidad y la utilidad. Y mucho tiene que ver también el factor económico

     “La gente está expectante de que sea algo a lo que le pueda dar algún uso. Si no, cae mal, porque se va a transformar en algo que ocupa lugar, queda feo y no sirve de nada. Además, hoy se piensa mucho en qué gastar la plata y pagar $4 por persona para algo que se sabe se va a tirar no tiene sentido”, opinó la creadora de Velas del Hipocampo, Anabela Gilardoni

    Pero la decoración también influyó en el cambio. Gabriela, de Gabe Design, sostuvo que “si uno hace algo con plumitas no se puede poner ni en la biblioteca. La idea es que si son adornos sean neutrales para combinar con la casa. Que no sean llamativos y que se le pueda dar un uso, como las velas o porta sahumerios”. 

    La teoría queda confirmada con las palabras de Natalia (24): “Cuando me mudé de la casa de mis viejos  me vi obligada a hacer limpieza y separar lo que me iba a llevar, y entre todas las cosas que tenía guardadas, en el fondo del placard, encontré una bolsa llena de chirimbolos: esos souvenires que no sirven para nada y que claramente fueron a parar a un lugar poco visible. Es que la mayoría, además de inútiles, eran nocivos para la vista”. 

     La evolución del souvenir

    Lo cierto es que desde las figuras de tul se pasó a las de vidrio plasmadas en cisnes y todo tipo de animales. También se pasó por las tan conocidas muñequitas de porcelana de los ´80 y ´90,  para finalmente llegar a algo que puede dejarse a la vista: una vela, un espejo o un calendario marcaron en el 2000 lo que hoy es ley

    “Para mi casamiento hicimos un cd con un compilado de temas que elegimos especialmente, un poco porque nos gustaban y otro porque tenían que ver con nuestra historia. Todos se fueron contentos. Y muchos nos dijeron que lo escuchan bastante. Por supuesto que es sobrio: no estamos nosotros en la tapa”, contó Alfredo (38), haciendo evidente que la moda marcó un camino que hoy se instaló. 

    Y la satisfacción también se nota del otro lado: “En un cumple de 15 dieron de souvenir un espejito. Me vino al pelo para llevar en la cartera. Y a ellos le dieron una lapicera”, contó Cecilia (22). También recordó que un compañero de secundaria había hecho una fiesta de 18 al estilo del de las chicas de 15 y una botellita de wisky con la foto de él en la etiqueta fue el recuerdo.

     Los niños también se prenden

     Para la diseñadora de Gabe Design, la moda también alcanza  a los más chicos, quienes, a la hora de elegir, optan por peluches, colgantes, lapiceros e imanes, entre otras alternativas. “Ahora hay un boom de las hadas para las nenas”, sentenció Gabriela.

    “Para el  cumpleaños de mi hijo elegimos juntos tazas como souvenires. A él le encantaron y a mí me parecieron re-piolas, porque los nenes toman el desayuno en el jardín y las iban a usar”, contó Alejandra (45). 

    Pero existen algunas quinceañeras que no se desprenden del osito cuando se van a dormir y se suman a la onda del peluche: “Lo mío fue de peluche, con maqueta tamaño natural y todo. Eran ositos marrones con una almohadita rosa y puestos todos sobre una cama tamaño real, blanca, forrada en raso. Y tenía una cómoda al lado con más ositos. A mis amigas les encantó”, contó Andrea (24).

    Por su parte, Estefanía (22) eligió aquello a lo que supuso que sus invitados podrían darle uso: “Cuando fui a la casa de souvenires para mis 15 el empleado me mostró de todo. Pero eran todas cosas cursis, que no servían para nada y yo nquería algo con más onda, como una amiga que con sus velas en formas de estrella y círculos había sido la sensación. Finalmente, elegí un portarretrato de hierro que pega con todo. Y seguro lo iban a usar”.

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