Brutal y despiadado: de ese modo fue el asesinato del policía Cristian Picquard en Villa Bosch

Sociedad

El tema es que Picquard no era un policía más. Era uno de los policías afectados a la custodia de Melody, testigo clave del caso Melina Romero.

Lo cierto es que la noche del martes, Picquard tenía que tomar la custodia de la casa de Melody, y relevar entonces a la oficial Núñez que había terminado su turno.
Lo raro es que Picquard y Núñez se encontraban en el auto Gold Trend del policía cuando tenían que cumplir con el relevo
En ese contexto, aparecieron delincuentes armados, y los amenazaron a través de la ventanilla del conductor. Fue así como Picquard, que estaba de civil, quiso enfrentar a los delincuentes, y terminó asesinado.
Pero la historia no terminó ahí. Los asesinos escaparon y se llevaron a la mujer policía, uniformada, como rehén.
Lo que no cierra aquí es la osadía de los criminales. Si se trató de un robo común, lo inexplicable es que los delincuentes coparan el auto de Picquard que estaba estacionado a metros de un patrullero afectado a la custodia.
Otro punto que no cierra es que los criminales, tras cometer el feroz homicidio, liberaron a la mujer policía, a metros de un desarmadero de Tres de Febrero, y en vez de quemar el auto ahí, lo hicieron a 40 cuadras.
Hay varias hipótesis en pugna. Una de las variantes es que se trató de un homicidio en ocasión de robo. Otra posibilidad es que se haya tratado de un mensaje para la testigo, y otra, en mente de los investigadores, que se haya tratado de un crimen contra Picquard por motivos personales.
Lo cierto es que los criminales se sintieron impunes. No les importó nada. Ejecutaron a un policía a metros de un patrullero, y se llevaron a una mujer policía como rehén. Está claro, iban decididos a matar. Y mataron. Todo a sangre fría.

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