Caso Nicolás Godoy: tras casi 12 años, se devela uno de los mayores enigmas de Venado Tuerto
Un testimonio clave permitió identificar a un hombre como presunto autor del homicidio a casi doce años del hecho. La macabra hipótesis.
La desaparición de Nicolás Godoy en Venado Tuerto fue uno de los mayores enigmas policiales del sur santafesino. Su auto apareció calcinado, pero nunca hallaron el cuerpo. Ahora, casi doce años después, un testimonio clave permitió que el caso diera un giro inesperado y detuvieran a un sospechoso como presunto autor del homicidio.
Nicolás Godoy tenía 28 años cuando fue visto por última vez el lunes 14 de julio de 2014 en la ciudad de Venado Tuerto, provincia de Santa Fe. Circulaba en su auto Volkswagen Quantum acompañado por sus dos perros bóxer, Duke y Buda.
Aquel día, había salido para realizar una serie de trámites bancarios para su abuelo y por la noche conocidos lo divisaron cerca de la terminal de ómnibus. Desde ese momento, nada se supo de él. Sus perros también habían desaparecido, pero fueron encontrados poco después deambulando cerca del Parque Industrial.
Luego de que se realizara la denuncia por la desaparición del joven, el 16 de julio su auto explotó y se incendió en un monte cercano Circuito Keni Solian. Según el sitio Pueblo Regional, la noche anterior, una vecina había visto el vehículo abandonado con las llaves puestas en la calle Covacevich al 700.
A pesar de los rastrillajes en campos y zanjones, y una recompensa de 8 millones de pesos ofrecida por el gobierno provincial, el cuerpo e Nicolás Godoy nunca fue hallado.
El testimonio clave que reactivó la causa
A casi doce años, el caso dio un giro gracias al testimonio de una mujer, cuya identidad permanece a resguardo y solo fue identificada en el expediente como “A-1”. La testigo se presentó ante la fiscalía en diciembre de 2025 para denunciar a un hombre por maltrato. Se trata de José María Balbi, quien para entonces estaba detenido en Melincué por una causa violencia de género.
Según trascendió, la testigo declaró que Balbi solía hacer comentarios sobre la desaparición del joven, a quien se refería como “el finadito”, y que en reiteradas oportunidades la había amenazado, diciéndole que ella también podía “desaparecer como Nicolás Godoy”.
Atestiguó que Balbi hablaba del joven “con odio” y que afirmaba que lo había dejado “para que se lo comieran las carpas”.
De acuerdo con la denuncia, la testigo describió a Balbi como una persona violenta, que ejercía agresiones físicas y verbales, y con un consumo habitual de alcohol.
Quién es el principal acusado del crimen
Al testimonio se le sumó el análisis de impacto de antenas de telefonía celular. Las pericias permitieron ubicar el teléfono de Balbi en los trayectos investigados por la desaparición de Godoy. Se determinó, además, que el sospechoso utilizaba varias líneas y cambiaba los chips con frecuencia, algo que para los investigadores sería una estrategia deliberada de evasión.
Con los datos recabados, juez de primera instancia Adrián Godoy de dictar prisión preventiva para Balbi como presunto autor de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, daño y encubrimiento agravado.
La secuencia del crimen
La investigación se encuentra ahora a cargo de las fiscales Mayra Vuletic y Marianela Montemarini Menna, quienes reconstruyeron ante el juez la secuencia del crimen.
La Fiscalía planteó como móvil principal la posibilidad de un conflicto económico entre Godoy y Balbi. De acuerdo con la reconstrucción, el joven le había comprado un auto al acusado y habría pagado parte de la operación con cheques pertenecientes a Agataura, la empresa que administraba el campo familiar.
Según la fiscalía, esos cheques habrían sido tomados sin autorización y tenían firmas falsificadas. Cuando el titular de la cuenta detectó la maniobra, bloqueó los valores y Balbi no pudo cobrar.
Ante esto, a fiscal Vuletic planteó que, en la madrugada del 15 de julio de 2014, Balbi habría interceptado a Godoy cuando circulaba en su Volkswagen Quantum. Lo habría asesinado de un disparo y luego habría abandonado a los perros. Después, según la acusación, trasladó el cuero un lugar aún desconocido y dejó el auto estacionado en Covacevich al 700.
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