Censo 2022: en el Barrio Padre Mugica se hizo con chipá, fruta y el código alfanumérico

Sociedad

Se estima que alrededor de 40.000 personas viven en el barrio Padre Mugica de Retiro, donde este miércoles fueron censados por sus vecinos.

Vecinos del porteño Barrio Mugica (ex Villa 31 y 31 bis) estuvieron a cargo del Censo 2022 en ese conglomerado habitado por unas 40.000 personas en Retiro, Ciudad de Buenos Aires.

Separados en grupos de 10 o 12 censistas, los 1.030 voluntarios destinados a esa zona de Retiro empezaron su jornada pasadas las 8, vestidos con las pecheras identificatorias y planillas en sus manos.

Los encargados de recolectar los datos estadísticos que permitirán saber, entre otras cosas, el número de habitantes de la Argentina, fueron recibidos con frutas, sánguches, chipás, alfajores y agua.

Algunos de ellos estaban por almorzar los choripanes que sus propios vecinos estaban preparando desde temprano en la esquina de Perette y Ulla Ulla.

"Nosotros estamos en esta carpa de lunes a sábado, hace más de dos años pero hoy nos pidieron que vengamos a hacer choripanes para que almuercen los chicos que están censado", contó a Télam Simona, quien dejó pegado en la puerta de su casa ubicada en la Manzana 7 el código alfanumérico y fue a su lugar de trabajo a preparar la comida de los censistas.

Por su parte, Elva Yolanda Carrizo, conocida como "Chicho", vecina y referente, contó que ese es uno de varios barrios que van a ser censados por sus propios vecinos. "Les dimos oportunidad a los chicos del barrio -relató- para que tengan trabajo, aprendan a censar, y que puedan conocer bien todo lo que hay en la villa".

Sobre cómo se prepararon para la jornada, "Chicho" dijo que fue virtualmente y, después de algunas charlas, hubo una reunión presencial con el coordinador, que lo designó el INDEC.

Además, sostuvo que "antes era más humano porque esperábamos a los censistas, le poníamos una mesa y nos sentábamos a conversar. Ahora es todo desde la puerta. El tema es que nosotros somos todos vecinos; es la confianza que nos tienen".

Desde el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires informaron que "en todos los casos la gran mayoría de los responsables de censar son vecinos de los barrios".

"En lo que refiere al Barrio Mugica de Retiro se coordinó con delegados barriales con quienes se trabaja habitualmente en el proceso de integración social y urbana, para que propongan a los censistas", agregaron las mismas fuentes.

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Desde Ciudad también señalaron que la jornada censal contemplaba el relevamiento en 19 barrios populares y 29 micro informalidades (que es como llaman a los asentamientos que ocupan una manzana o menos).

"En la Ciudad de Buenos Aires la estructura censal consiste en más de 50.000 personas de las cuales un 10% van a estar censando en los barrios populares", añadieron. Se calcula que hubo de 4.500 a 5.400 censistas por barrio en la jornada que finalizó a las 18 de este miércoles.

Por eso desde el Gobierno porteño señalaron que se trabajó en conjunto desde los equipos territoriales que ya tienen presencia en cada uno de los barrios con referentes, delegados y organizaciones de cada uno de los barrios para poder planificar el operativo y llevarlo adelante.

Al comienzo de la jornada censal los encuestadores se agruparon en las esquinas para intercambiar palabras con sus coordinadores antes de empezar sus recorridos.

Aunque la jornada fue feriado nacional, en el Barrio Mugica verdulerías, panaderías, almacenes, carnicerías, kioscos y otros tipos de comercios abrieron y estuvieron funcionando todo el día.

"Muchos tenemos el comercio (en el mismo lugar) donde vivimos y es nuestra única fuente de ingresos, es difícil cerrarlo un día", aseguró Hugo, dueño del restaurante "Nuestras raíces" que ya tiene más de 20 años en el lugar.

El hombre relató que no hizo el censo digital porque el formulario no reconocía la ubicación. "Pero ya me censaron y me pareció muy rápido, me acuerdo que años anteriores se tardaba más", precisó Hugo, que vive sólo en la parte superior del negocio, mientras retomaba su tarea y se preparaba a cocinar "algún guiso para enfrentar el frío".

"Los vecinos están predispuestos cuando golpeamos sus casas, bajan y nos reciben bien", dijo por su parte Nancy, quien cumple su primera jornada como censista y recoge los datos de todas las viviendas, hogares y personas que encuentren al interior.

Nancy contó que para ese rol se anotó en el Centro de Desarrollo Emprendedor y Laboral (Cedel) del barrio y fue convocada.

"Muchos acá optaron por el censo digital porque en días previos hubo operativos para ayudar a quienes no tienen acceso o no pueden por algún motivo completar el formulario web pero la mayoría prefiere hacerlo de forma presencial", añadió la joven.

Ese es el caso de Doña Ana, como ella misma se hace llamar, quien contó que no realizó el censo digital porque no entendía nada y "había mucha fila para hacerlo".

"Además, pensé que era como antes, que la persona entraba a mi casa, se quedaba un rato pero ahora no, la chica no quiso pasar ni tomar nada", afirmó.

Por las calles del barrio el clima era de ansiedad, la gente esperaba, se asomaba, conversaba con quienes pasaban por sus puertas, y los más impacientes preguntaban "¿ya te censaron? ¿Tardaron mucho? ¿Sabes cuándo me va a tocar a mí?".

En la calle Amor Porteño, Ramiro acababa de censar junto a otros dos compañeros una pensión ("una sola casa pero con nueve hogares", relató). Allí sonaba música, y cada vez se juntaban más vecinos en la calle. Las conversaciones giraban en torno a un único tema, el Censo 2022.

Ramiro explicó que muchas de las casas de ese conglomerado son consideradas edificios debido a la edificación en altura y censadas individualmente; la mayoría "no hizo el auto censo", entonces deben responder la encuesta presencial.

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