Chocaron contra la misteriosa esquina de Muebles Magor

Sociedad

Hace años que la mueblería en la esquina de Boedo e Hipólito Yrigoyen parece detenida en el tiempo, pero esta semana la realidad impactó contra su vidriera.

Hace más de 15 años que la mueblería en la esquina de Boedo e Hipólito Yrigoyen está detenida en el tiempo: el vidrio no se opaca, los muebles no juntan polvo y hasta parece que los objetos cambian de sitio sin que haya gente en el local. Pero el domingo pasado una ambulancia se incrustó contra el comercio y la rotura de monotonía podría tener consecuencias reales.

"Hipólito Yrigoyen al 3600. Una ambulancia privada se incrustó en un local. Equipos de la Guardia de Auxilio de la Ciudad trabajan en el lugar removiendo vidrios en suspensión y efectuando tapiado preventivo", informó con diligencia la cuenta de Twitter de Emergencias BA, que depende del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El anuncio fue acompañado de varias fotos para mostrar el estado actual de la misteriosa esquina ubicada en el límite entre Almagro y Boedo, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires.

https://twitter.com/EmergenciasBA/status/1576655770539655173

"Fue sacudida la misteriosa esquina de Muebles Magor por el impacto de una ambulancia que destruyó la vidriera. Guarda con las consecuencias extraordinarias que devendrán de este suceso", comentó un usuario de Twitter con el efecto de revivir una vieja leyenda: que la mueblería está embrujada porque los objetos en su interior se mueven por cuenta propia, como pasa con el gorila de peluche que a veces está sentado dentro de la cuna.

Del mismo local se han dicho otras cosas, como que es la fachada de un negocio ilegal o que es un agujero negro donde nadie reclama el imbueble.

https://twitter.com/paisajeante/status/1576953050832375809

Pero si se dejan de lado las especulaciones el accidente del domingo pasado dejó afectada a una familia, y no precisamente a la del gorila de peluche sino a los Gordin, hijos de Mario Gordin. Sí, el dueno de Muebles "Ma...Gor".

"La historia es así: 50 años atrás, mi viejo le alquiló la esquina de Boedo e Hipólito Yrigoyen a un hombre que después murió y no dejó herederos", dijo a Clarín Marcelo Gordin, hijo de Mario.

Mario Gordin falleció en 1996 sin haber dejado un sólo alquiler impago, aún sin saber a quién le estaba depositando el dinero dado que el dueño del local había dejado de existir. Es difícil ser un deudor en ese plano, pero el hombre se las ingenió: "No sé ni en qué dependencia, ni dónde está esa plata", aclaró su hijo.

La encargada del negocio familiar en adelante fue Luisa Gordin, la viuda de Mario, quien además inició un juicio por usucapión para que al cabo de dos décadas el local pase a ser legalmente de su familia.

Pero Luisa murió en 2014, y ahora son Marcelo y sus hermanos quienes ven el tiempo pasar hasta poder tener pleno control del local. Hasta que llegue el año 2026 los Gordin le pagan a una persona para que mantenga el comercio limpio así como también la vereda, lo que explicaría por qué los vecinos ven que el sitio no se viene abajo.

"Estamos legalmente autorizados a alquilar pero tampoco queremos. Esperamos a que el juicio termine", convino en su momento Marcelo al charlar con Clarín. Eso sí: lo del domingo pasado podría ser un contratiempo para los herederos de Magor, o bien un mensaje de parte del dueño original.

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