Un tratamiento inédito en el Garrahan cura a un nene de 4 años de una rara enfermedad
Es el primer caso en el mundo. El chico recibió una nueva terapia genética que fue producto de un intercambio entre el hospital argentino y Boston de Estados Unidos.
Los padres de Agustín, Marcela y Alberto Cáceres, tuvieron dos hijos antes que él: el primero murió en 1999, a los 5 meses, por la misma enfermedad que tiene Agustín.
En este momento,el médico junto con su equipo del Garrahan, lograron detectar la enfermedad y supieron que cualquier otro hijo varón que tuvieran, tendría la posibilidad de padecerla.
Siete años después, los Cáceres tuvieron un segundo hijo, Jeremías, niño que nació sano, y el servicio de Inmunología del Garrahan guardó sus células hematopoyéticas del cordón umbilical por si existía un tercer hermano, hecho que ocurrió el 27 de junio de 2010 cuando nació Agustín con el diagnóstico de la enfermedad.
"La solución para que Agustín sobreviviera era el trasplante de médula ósea. Pero comprobamos que no era compatible con su hermano y que no había en todo el registro internacional una unidad compatible para él", contó Oleastro.
El bebé vivía internado junto a su madre en el Garrahan, absolutamente aislado para no enfermarse.
En ese momento, Oleastro recibió un llamado del Boston Children's Hospital: "por recomendación de los mejores centros médicos del mundo, el hospital Garrahan había sido seleccionado para participar del nuevo protocolo para curar las Inmunodeficiencias Severas. El caso que necesitaban era exactamente idéntico al de Agustín", recordó el médico.
"Así, Argentina con el hospital Garrahan se convirtió en el primer país latinoamericano en ser parte de esta prueba, junto a Europa y Estados Unidos", reivindicó.
Según explicó el equipo que atiende al niño, "la terapia génica es ingeniería genética: a Agustín se le extrajo médula ósea, que fue purificada, y las células madre manipuladas en el laboratorio para que tengan el gen de reemplazo".
El gen fue administrado a las células usando un virus especialmente diseñado, llamado "vector", que infecta las células sin propagarse por todo el organismo. Después de unos días, las células tratadas fueron inyectadas otra vez en Agustín. Y su médula ósea pudo generar un nuevo sistema inmune sano.
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