Colonias de vacaciones, ¿un premio o un castigo de verano?
* LLega la época en que se reemplaza la escuela por las colonias de vacaciones.
* ¿Beneficio para los chicos o alivio para los padres?
La organización familiar se cae a pedazos después de la alegría del último día de clases, cuando los padres que siguen trabajando tienen que pensar con quién dejar a los chicos que ya no van a la escuela. Así, surge el dilema: ¿para quién es la colonia de vacaciones? ¿Para que la disfruten los chicos o para que descansen los padres que sienten a sus hijos como una carga? El problema se complica porque no se trata de unos días, sino de dos meses y medio en los cuales, además, los chicos acostumbrados a una agenda completa, se aburren a más no poder. Entonces, ¿ir a la colonia es un premio o un castigo? ¿Es un buen plan o es la "tortura" del verano?
Sin embargo, muchas veces los chicos terminan las clases un viernes y el lunes siguiente vuelven a cargar la mochila, cambiando los cuadernos por la malla y las ojotas.
“Lo posible hace que, en algunos casos, la única opción para esa familia sea la colonia, entonces hay que buscar la que más les guste a los chicos –afirma la psicoanalista-. Hay que elegir colonias centradas en lo lúdico y en lo deportivo”.
Además de elegir con cuidado la colonia y no quedarse con la que queda más cerca, es bueno que los padres sean flexibles: “Tal vez es posible que la primera semana de vacaciones los chicos se queden en su casa con alguna persona de confianza que los cuide, así descansan un poco”, propone Marroquín.
“Sin duda, las actividades para el verano van a depender de las posibilidades de cada familia y de las características de cada chico en particular, porque seguro hay alguno que está esperando que termine la escuela para salir corriendo a la colonia del club, donde tiene amigos y donde se divierte muchísimo”, dice la especialista, poniendo el foco en la singularidad de cada familia y cada chico.
Las colonias de vacaciones, entonces, deberían ser “a medida”, para no transformarse en premio ni en castigo. Ni para los chicos, ni para los padres.
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