"Si la vida es mía, tomo una decisión sobre mi fin de vida": Mario Sebastiani y el debate por la eutanasia

Sociedad

La discusión por la Ley de Eutanasia en Argentina comienza a ganar temperatura y ya cuenta con un hito concreto: la presentación de 5.400 firmas ante el Congreso para exigir que los diputados activen el tratamiento del proyecto de asistencia médica para morir.

Con más de 5.400 firmas recolectadas la Carta pública de adhesión a una Ley de Eutanasia en Argentina (que aún puede acompañarse ingresando aquí) es la prueba de que no estamos solamente ante una discusión académica, sino que existe un reclamo civil que le exige al Congreso que debata y sancione una Ley de Eutanasia en Argentina.

Uno de los referentes más importantes de esta propuesta es el Dr. Mario Sebastiani -médico obstetra y piloto de tormentas en la lucha por la autonomía del cuerpo y la salud- con quien dialogamos desde minutouno.com. Sebastiani transitó los pasillos legislativos durante la conquista del aborto legal, seguro y gratuito y hoy se empeña en derribar los mitos que rodean a la muerte digna. Su premisa es clara: ante un gobierno que parece "disfrutar de recortar derechos", la sociedad civil debe actuar como un "tábano" para que el arco político no ignore lo que las encuestas ya gritan: 7 de cada 10 argentinos están a favor de esta ley.

Para Sebastiani, la eutanasia no es una "autorización para matar", sino un ejercicio supremo de libertad y autodeterminación amparado por el Artículo 19 de la Constitución Nacional. En esta entrevista, el especialista desglosa por qué la información precisa es la única herramienta capaz de vencer al miedo y por qué, en los momentos de mayor sufrimiento y dolor, la decisión sobre cómo dar fin a la vida le pertenece siempre al paciente.

-En un contexto político donde muchos sienten que se recortan derechos, ¿hay margen para impulsar la Ley de Eutanasia? ¿Se pueden construir consensos frente a un gobierno que no prioriza la ampliación de derechos?

-Efectivamente, pareciera que este es un gobierno que disfruta de recortar los derechos, de cualquier manera este es un gobierno, después está toda la sociedad y un gran marco legislativo que ya en las encuestas manifiesta que en un 70% está de acuerdo con una estrategia de eutanasia y suicidio asistido. Eso no puede ser desconocido. No tiene la potestad para manejarnos la vida de esta manera, éste o cualquier otro gobierno. Entonces, estamos trabajando con los diputados de manera tal que motiven la discusión que se necesita en las comisiones con los que están a favor, con los que están en contra, después tomar la decisión de bajar al recinto y de votar la ley o de no votarla. Será también la potestad de ellos. Pero recuerdo, si el 70% de los consultados en las tres encuestas que tenemos en Argentina, una de ellas es de Pulsar de la Universidad de Buenos Aires, dice que está de acuerdo, sería desprolijo por parte del arco legislativo que no tengan en cuenta esto.

-Usted impulsó la ley de aborto legal y ahora la de eutanasia: ¿qué similitudes y diferencias encuentra entre ambos procesos de lucha por la autonomía sobre el propio cuerpo y la salud, y qué lección aprendió de aquella experiencia que aplique a esta?

-La principal similitud entre el aborto legal y ahora la eutanasia es la libertad, que es la capacidad de hacer lo que uno quiere sin molestar a los demás. Autodeterminación, que es tomar las decisiones que mejor funcionan para mi proyecto de vida y en este caso además no hay “dos vidas”. Y luego, la vida privada, el artículo 19 de la Constitución Nacional dice que todo lo que hagamos en privado, quiero decir, esta es una determinación en privado que no afecta el conjunto de la sociedad, sino que yo, si la vida es mía, tomo una decisión sobre mi fin de vida. Esas serían las similitudes, la lucha por la autonomía del cuerpo y la salud. De la experiencia pasada aprendí que hay que trabajar, trabajar, trabajar. Y que se tarda mucho, que la ingeniería legislativa es compleja, que existen intereses, que existe obediencia debida hacía los partidos. Aprendí que hay que seguir y seguir como un tábano.

-Mucha gente teme legalizar la eutanasia y a veces no entiende o desconoce en qué casos aplica. ¿Cómo se resuelven esos miedos y en qué cree que se fundan?

-La eutanasia es una estrategia que yo elijo, no la puedo elegir nadie en mi lugar. Tengo que pedir yo que me ayuden a morir. Cuando un médico coincide con el pedido del paciente, entonces llama una segunda opinión de alguien, que no es ni amigo ni primo, sino que convoca a una segunda opinión de alguien que esté relacionado con el padecimiento de la persona que la está pidiendo. Con lo cual muy bien, coincidimos que la verdad que estamos en una situación de futilidad, que la medicina no puede ofrecerle más nada, que está en un estado de de indignidad muy importante y entonces lo someteremos a un comité o bien haremos la eutanasia y luego mandaremos las actas para que la pueda evaluar un comité. Esto depende de los países, algunos piden antes que se mande y ellos son los que autorizan y hay otros países donde nadie prevé que los médicos puedan ser asesinos. Con lo cual lo que se hace es mandar luego las actas para ver cuánto duró, qué drogas utilizaron, quién acompañaba, estaba solo, ¿quién lo hizo?, una enfermera, un médico… No es una autorización para matar, es algo que yo pido para que me ayuden a morir. No puede pedirlo mi familia por mí, de ninguna manera. Por supuesto que además todos deberíamos tener y firmar además nuestras directivas anticipadas, que es poder elegir el rechazo del tratamiento, que no tiene nada que ver con la eutanasia pero que luego sirve, en el caso de que ya no podamos opinar y estemos ante el caso de una situación de invalidez o de indignidad.

-Cuando una persona y su familia están atravesando un sufrimiento extremo, ¿por qué es clave contar con información clara y precisa para tomar una decisión tan importante?

-Porque para ser autónomo yo tengo que tener buena información. Para tomar mis propias decisiones tengo que tener buena información. La autonomía no es un gen que me viene agregado a mí en el nacimiento y a vos. No, no. Es algo que la sociedad nos fue generando desde la educación, desde los valores familiares, desde la medicina que tiene que tratar que nosotros seamos, digamos, autónomos para comprender la decisión que la medicina va a tomar sobre nuestros cuerpos o sobre nuestra salud con nuestro consentimiento.

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